El gran batazo mexicano contra el Covid-19
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El gran batazo mexicano contra el Covid-19

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El gran batazo mexicano contra el Covid-19

14/05/2020
Actualización 14/05/2020 - 11:26

A finales de los ochenta, al alumno Zarur le gustaba batear pelotas en el mismo campo de la UNAM en donde el presidente Andrés Manuel López Obrador solía “macanear” después de sus mañaneras.

Este otro aficionado al béisbol recibió esta semana 17 millones de dólares de inversionistas, que le permitirán reproducir ágilmente una vacuna que desesperadamente requiere el mundo para protegerse contra ese coronavirus que hoy tiene a muchos encerrados.

“Para nosotros, 17 millones de dólares son suficientes”, me dijo el martes Zarur vía telefónica desde Boston. Tienen el potencial de salvar a más de 7 mil millones de personas y a una economía global de 85 billones de dólares, 85 millones de millones de dólares. Parece un buen trato.

Ayer expuse aquí que Andrey Zarur Jury es el fundador y director general de la empresa bostoniana Greenlight Biosciences y es muy probablemente un genio. Mexicano y genio.

Se graduó en la Facultad de Química de la UNAM; luego como doctor en ingeniería por el MIT, tiene un doctorado en medicina por Harvard y también maestría en ingeniería práctica y finanzas por el MIT.

Ahora este descendiente de inmigrantes libaneses trabaja en un nuevo tipo de vacuna contra el Covid-19 que no inyecta un patógeno, como las tradicionales, sino ARNm, que es la parte mensajera del ARN de las células, que da instrucciones para que el organismo genere condiciones hostiles y repele, por ejemplo, a un coronavirus.

Entre otras ventajas, reduce a la mitad los periodos de pruebas de vacunas, de dos años, a uno solo. Aunque eso es importante, no es lo más relevante.

En lo que Zarur trabaja paralelamente es en construir la maquinaria necesaria para producir masivamente la vacuna que llevará a las células esas instrucciones contra el Covid-19. Aunque no sea su vacuna.

Piensen en Moderna, una empresa también basada en Massachusetts, alguna vez fondeada por la fundación de Bill y Melinda Gates y que ya obtuvo el permiso de autoridades estadounidenses para hacer pruebas de candidatos a vacunas contra Covid-19 directamente en humanos.

Si resulta exitosa, esa vacuna habrá que inyectarla rápidamente en la mayor parte de los 7 mil 800 millones de humanos, para evitar la proliferación del coronavirus.

La de Moderna es una vacuna basada en las primeras etapas registradas del coronavirus en China, mientras que la de Greenlight es posterior y consideró ya diversas mutaciones y aún es probada en animales.

Zarur prepara su empresa para producir cualquiera de las dos rápidamente. “Necesitamos producir varios miles de millones de vacunas”, advierte.

¿Para qué serán útiles los 17 millones de dólares aportados esta semana por Flu Lab, Xeraya Capital y Baird Capital, a Greenlight?

“Para establecer los sistemas para producir los miles de millones de dosis que se requieren”, me explicó Zarur.

Es dinero que usará en infraestructura, en equipo de analítica y revisión de calidad que proporcionen la agilidad necesaria. Nadie más parece tener esa habilidad.

¿Por qué es Greenlight Biosciences y no otra empresa la que recibe esta inversión?

El mismo Zarur explica que la razón está en el origen de su empresa, que no tuvo como propósito inicial la atención a las ciencias de la salud de humanos, sino la de las plantas.

Sus otros productos pretenden competir masivamente en el sector agrícola contra insecticidas que contaminan la tierra y que matan indiscriminadamente insectos, al punto de poner en riesgo la existencia de las abejas y otros polinizadores.

Greenlight utiliza productos naturales basados en el RNA de los seres vivos para combatir, por ejemplo, los escarabajos que atacan las siembras de papa, sin dañar al resto de los insectos de una siembra. Luego abordaré aquí ese asunto.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.