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El camión de Bimbo que ‘se le cierra’ a la Estaquitas

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El camión de Bimbo que ‘se le cierra’ a la Estaquitas

02/12/2020
Actualización 02/12/2020 - 13:21

¿Cuánto pesa un coche? Un Jetta se aproxima a una tonelada y media. Ese es el peso que puede cargar una camioneta marca Vekstar que saldrá al mercado.

Esa marca casi nadie la conoce, pero indiscutiblemente su empresa madre es referencia: Grupo Bimbo, la compañía global dirigida por Daniel Servitje que acumula experiencia diseñando y fabricando camiones eléctricos identificados como Vekstar, acaba de subir un escalón para entrar de lleno al negocio del transporte.

Desarrolla el nuevo modelo llamado VK4, un vehículo eléctrico de reparto que tiene una capacidad de carga de 1.5 toneladas, 500 kilos más que los modelo VK3 que hoy transitan repartiendo Ricolino o Marinela. Pero el VK4 incluye una característica adicional: una caja fría.

Sucede que el nuevo modelo no tiene el propósito de cargar pan solamente, fue desarrollado a petición de clientes potenciales de la compañía que buscan específicamente transporte eléctrico para productos refrigerados.

Atención: clientes solicitan camiones refrigerados a este corporativo tradicionalmente panadero que justamente hoy cumple 75 años de vida. Vekstar les ofrecerá dos versiones con diferente autonomía.

Antes de esta circunstancia, el conglomerado se preparaba para integrar al mercado 4 mil camiones en menos de cinco años.

¿Contra quién compite Bimbo con camionetas que empiezan en precios de 300 mil pesos? Se mete al terreno de la Estaquitas de Nissan, que arranca en alrededor de 350 mil.

El presidente de la compañía automotriz de origen japonés, Makoto Uchida, luce enfocado en el rejuvenecimiento de modelos como Rogue y Pathfinder, pero poco comunicativo en lo concerniente a planes de vehículos eléctricos.

Curiosamente, gente de Renault, socia de Nissan, se ha acercado a Vekstar para analizar negocios conjuntos.

¿Cuál es la razón de entrar al negocio? Una puede estar en la poca oferta de productos.

Ante la ola mundial de premios y castigos gubernamentales que empujan el mercado de vehículos eléctricos, las grandes compañías automotrices luchan por llegar al pasajero individual y ponen menos énfasis en vehículos de transporte de productos... aunque algunos reaccionan.

Para competir con Tesla, Ford vende en estos días sus primeros Mustang-E, muchos de los cuales serán producidos en Cuautitlán. Pero ahora, la misma empresa ya difunde videos de pruebas hechas a su camioneta F-150 eléctrica, capaz de arrastrar vagones de tren llenos de otros camiones, ante rudos trabajadores que incrédulos observan de cerca.

La Agencia de Información Energética de Estados Unidos (EIA, en inglés) destacó los incentivos que pagan gobiernos de Europa y Asia como una razón que sostiene el creciente mercado internacional de vehículos eléctricos.

“Las ventas de automóviles eléctricos superaron los 2.1 millones a nivel mundial en 2019, superando a 2018, que ya es un año récord, para aumentar el stock a 7.2 millones de automóviles eléctricos”. Durante la pandemia, la venta de estos productos será menos impactada que la de aquellos de combustión interna, expuso en su estudio anual Global EV Outlook 2020.

La EIA también señaló la caída en el costo de las baterías y la evidencia de éxito en proyectos de transporte masivo en ciudades de China, pero incluso latinoamericanas, como Santiago, Chile, como razón del ascenso. https://www.iea.org/reports/global-ev-outlook-2020

En esa ciudad, un proyecto de la italiana Enel demostró ahorros de 75 por ciento en costos de energía eléctrica para autobuses, con respecto al diésel.

Otro de la francesa Engie fue todavía más eficiente, de acuerdo con un estudio encabezado por Sebastián Galarza, líder del sector de transporte y energía del Centro Mario Molina en el país sudamericano.

Vekstar es el buñuelo que Bimbo mete al chocolate del negocio de transporte. Peugeot en un inicio vendía molinos de café.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.