Dólar a 21, desplome del petróleo... otro mundo nos espera
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Dólar a 21, desplome del petróleo... otro mundo nos espera

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Dólar a 21, desplome del petróleo... otro mundo nos espera

08/03/2020

En algún momento dimos vuelta en una salida de la carretera y ahora nos dirigimos a un lugar en el que no hemos estado antes. La gente debe estar lista para ajustes recurrentes, para adaptarse casi al instante.

Lo peor que podía pasarle a la presidencia de Andrés Manuel López Obrador en su ajedrez económico interno, probablemente ocurre ya.

¿Qué pasó? Va la cadena de hechos: el coronavirus detonó una cuestionable psicosis en el mundo a partir de que China comenzó a cerrar fábricas y pueblos en un intento por contener los contagios. Falló.

La mitad de las naciones del mundo tienen ya casos confirmados de esta enfermedad que actualmente mata al 3.4 por ciento de las personas que lo contraen, de acuerdo con estadísticas de la Organización Mundial de la Salud. La vacuna llegará, con mucha suerte, en un año.

Las fábricas de productos cerradas en China dejaron de surtir piezas al resto de las plantas productivas del mundo, lo que derivó en desabastos y cierres en otras naciones.

“China es el mercado de automóviles más grande del mundo y Wuhan, la ciudad en el centro del brote, es conocida como una "ciudad motor" por ser el hogar de plantas automotrices de GM, Honda, Nissan, Peugeot y Renault. Solo para Honda, Wuhan representa aproximadamente el 50 por ciento de la producción total en China”, expuso el Foro Económico Mundial hace dos semanas.

Las ventas de automóviles en China se desplomaron 92 por ciento a mitad de febrero y la perspectiva cambió.

La lógica: si no crece el número de vehículos en las calles, algo similar pasará con el consumo de gasolina, además las plantas que más consumen derivados de petróleo están cerradas, por tanto... el precio del crudo debe caer. Y cayó.

En seis meses bajó casi 30 por ciento internacionalmente, particularmente cuando Italia destacó por los contagios del padecimiento Covid-19.

Entonces, los productores reaccionaron. Los miembros de la OPEP intentaron acordar en semanas recientes una jugada “de librito”: bajar su producción de petróleo para elevar el precio, pero las negociaciones fracasaron, aparentemente, por la oposición de Rusia.

La reacción de Arabia Saudita ante el rechazo fue feroz. La familia real de ese país inició este fin de semana una guerra de precios rematando su crudo y corrió versiones rápidamente reproducidas de que pronto aumentará su producción.

En la apertura del lunes 9 de marzo en los mercados de Asia, los precios del petróleo se desplomaron 20 por ciento en minutos y los inversionistas vendieron activos que en su opinión representan un mayor riesgo en momentos de incertidumbre, como los pesos mexicanos.

La moneda nacional cayó 5 por ciento durante la apertura de los mercados de Asia el lunes y el dólar llegó a cotizar por encima de los 21 pesos.

México recibe esta semana con una mayor incertidumbre, aún. Por retrasos en Canadá, aún no hay TMEC, y aunque lo hubiera no hay claridad ya porque el destino de la economía global está sujeta a nuevas “reglas” que no están escritas.

El movimiento de Arabia rompe con las tradicionales actuaciones coordinadas de la OPEP, tal como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rompió tratados ambientales, al salir del Acuerdo de París y económicas al imponer subjetiva y unilateralmente aranceles a sus socios, actuando en contra del sentido de la OMC y el TLCAN.

En México, el presidente Andrés Manuel López Obrador, rompió en una actitud similar los contratos para obras de infraestructura, como el Nuevo Aeropuerto Internacional de México y detuvo de facto por sus propias inquietudes, las licitaciones para empresas privadas en el sector eléctrico y petrolero.

El mundo es otro. Si bien hoy lo que enfrenta es una epidemia que pasará, lo que subyace y queda es una realidad en la que aparentemente ningún trato es del todo fiable, en ningún lado.

La confianza se rompe rápidamente y eso es la base de todo el sistema financiero internacional. El riesgo aumenta. México necesita a sus mejores mujeres y hombres. Ya.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.