De Houston al espacio y del espacio a… ¿México?
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De Houston al espacio y del espacio a… ¿México?

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De Houston al espacio y del espacio a… ¿México?

06/03/2020
Actualización 06/03/2020 - 11:56

Ayer, Gustavo De Hoyos vistió de blanco, comió codzitos y queso relleno.

Antes del festín soltó un discurso que se resume en cuatro palabras: crecimiento, democracia, seguridad y concordia.

Las cuatro están en riesgo, advirtió el presidente de la Coparmex, quien en ánimo de dar una guía, arengó: “Que todo el país se parezca a Yucatán”.

Su jueves de fin de invierno subió a 32 grados centígrados porque viajó hacia el oriente a saludar un cambio reciente. A la presidencia de Coparmex Mérida llegó Fernando Ponce Díaz, en sustitución de José Antonio Loret de Mola Gómory, quien defendió la concordia entre líderes locales que permitió a su ciudad formarse un escudo.

A De Hoyos le gusta que en este peninsular estado el policía peor pagado gana 14 mil pesos mensuales, que le dan acceso a hipotecas para comprar una casa, al estudio de licenciaturas, y que sus hijos tengan becas para las mejores universidades y preparatorias privadas.

Pero más celebra De Hoyos un dato: que en esta entidad no hay secuestros y los homicidios son, cuando ocurren, una rareza.

También es una rareza que Yucatán junto con otras nueve entidades siga creciendo económicamente, cuando el resto está en recesión o mostró datos en rojo recientemente.

Ponce Díaz reclamó cálidamente al gobernador presente, Mauricio Vila, que el estado no alcance la meta de un crecimiento anual de 4 por ciento y que los datos muestran hasta ahora que 2019 pudo ser un año de 2.5 por ciento. Pero admitió que en un contexto de estancamiento nacional, lo que esté arriba de cero es otra vez atípico y digno de reconocimiento.

Y más viene en camino. El mismo Vila reveló que los ductos para alimentar a CFE y evitar apagones en la península se licitan esta semana y que, con apoyo del Ejecutivo comandado por Andrés Manuel López Obrador, ampliarán la capacidad de la red de gasoductos. Alcanzará para nueva industria y comercio.

Tanto los coahuilenses de Grupo Simsa, como los europeos de Engie, cortan calles y carreteras para instalar tubos que en breve transportarán más gas natural, como el que detonó las zonas industriales de Nuevo León.

La dinámica regional da incluso para altos vuelos, en este caso literalmente. Tratándose ésta de una península plana cercana a Estados Unidos, el territorio puede convertirse en sofisticado taller de barcos o aeronaves cuyos dueños quieran reducir costos de mantenimiento.

Si Elon Musk, de Tesla, o en Virgin Atlantic, de Richard Branson, quieren vender vuelos transoceánicos que partan del Spaceport de Ellington, en Houston y aterricen en Tokio cinco horas después, conviene tener un aeropuerto listo para esa industria del otro lado del Golfo de México para ser usado para pruebas o emergencias.

Sorprendentemente, por razones históricas, el aeropuerto internacional cercano a Chichén Itzá cuenta con pistas con la longitud e infraestructura necesarios.

Yucatecos con interés en la actividad ya cruzan llamadas con Arturo Machuca, director del Aeropuerto de Ellington, lo que coincide también con la oportunidad de establecer una universidad aeronáutica en la entidad.

“No hay programa social que pueda sustituir el bienestar que surja del crecimiento económico”, advirtió Gustavo De Hoyos.

No parece haberlo al menos en el modelo en el que el mundo avanza todavía.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.