Asia rebasó a EU, México ya escogió bando
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Asia rebasó a EU, México ya escogió bando

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Asia rebasó a EU, México ya escogió bando

10/07/2020
Actualización 10/07/2020 - 10:08

Si en estos días escuchan más de Tiktok que de Twitter, entenderán rápidamente el ajuste.

Entre los cambios que trajo el Covid-19 está el balance del planeta. El mundo solía regirse por el poder económico de Estados Unidos y sus aliados europeos, más Japón. Ahora, la región que ascendía ha tomado el liderazgo, encabezada por China.

Asia, sin los japoneses, representará casi 40 por ciento del Producto Interno Bruto al final de 2020. Europa, más los estadounidenses y el pueblo gobernado por Shinzo Abe bajarán a un 35 por ciento.

Eso cambia todo. Tal como Tiktok, de la empresa Bytedance basada en Beijing, modificó el uso del smartphone de los mexicanos que hoy parecen dejar de lado el otrora exitoso Snapchat, de California.

La conclusión del avance asiático procede del equipo de un personaje en quien confía mucho el presidente Andrés Manuel López Obrador ¿Lo recuerdan? Es Larry Fink, presidente de Blackrock, una empresa con suficientes recursos para comprar toda la economía mexicana… seis veces. Está contenida en el '2020 Midyear Outlook' de Blackrock Investment Institute.

Hace menos de un mes, López Obrador reveló que había hablado con Fink a quien trató de convencer de su estrategia económica, incluso, dijo, intervino en la negociación de la deuda argentina.

También habló con el presidente de Blackrock un mes antes de la elección de 2018, en afán de tranquilizar a quienes pensaban que el candidato de Morena atacaría la inversión privada.

Vaya, es posible que de vez en vez crucen algún meme vía WhatsApp.

Mientras siguen tejiendo ese aparente idilio, los negocios avanzan y también Asia. Piensen en Huawei, Samsung, LG, KIA, Hyundai, JAC… Wechat.

Hay una poderosa razón por la que la tendencia de rezago estadounidense podría mantenerse respecto del otro lado del mundo: los asiáticos de India, China y Corea del Sur, principalmente, lucen más ordenados y en capacidad de regresar a su gente a la actividad, mientras que Estados Unidos no sólo enfrenta rebrotes de coronavirus, sino que además encara una violenta división de su propia población, que parece distraída.

“La polarización doméstica también está en aumento, ya que las elecciones presidenciales de Estados Unidos se llevarán a cabo en el contexto doméstico más tumultuoso desde 1968. Los dos partidos están más separados en materia política de lo que nunca han estado”, reza el documento de Blackrock.

En esta dinámica, esta empresa financiera decidió que destinará inversiones hacia el crédito o préstamos, pero en Europa y Asia principalmente, marginando la compra de acciones de empresas, particularmente en países emergentes.

Entre esos países que por el momento no parecen estar en el menú de uno de los grupos de inversión más grande del mundo, está México.

Vean lo que pasa con las empresas que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), su valor actual se compara con aquél que tenían en el lejano 2012, de acuerdo con el IPC, su indicador principal.

La responsabilidad no es sólo del presidente López Obrador o de los políticos en la Cámara de Diputados o en el Senado. Los empresarios mexicanos más destacados siguen limitándose en buena medida a las oportunidades que pueda brindarles el Estado mexicano y la manufactura de poco valor en Estados Unidos. Recuerden la cena del miércoles.

Pocos son los arrojados que se lanzan a otros continentes o a invertir en innovación.

Los ejemplos son visibles: Bimbo, con apuestas en Europa y Asia, pero también lejos de su zona de confort, en el diseño de vehículos eléctricos de reparto. También está el caso de empresas menos conocidas, como Metalsa, que se lanzó a Asia e invierte en máquinas que le permiten atender a empresas como Mercedes Benz.

Si no se multiplican los casos atípicos, México dependerá de lo que ocurra solamente de este lado del mundo.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.