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Ahí viene la ola verde ‘hecha en China’

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Ahí viene la ola verde ‘hecha en China’

24/11/2020
Actualización 24/11/2020 - 10:49

Los más de mil millones de chinos ya tienen en promedio salarios más altos que los mexicanos. Eso no solía ser así antes de este siglo.

Ahora están a punto de quitarle al mundo el dolor de cabeza del exceso de carbono, de acuerdo con lo que esta semana narran incluso los europeos. La historia puede contarse rápidamente.

En 2001 China obtuvo su acceso a la Organización Mundial de Comercio, lo que significó que su población pudo vender a precios bajos cosas al mundo, porque dejó de pagar los altos impuestos que antes le impusieron el resto de las naciones.

Primero se quedaron con trabajos de mexicanos y estadounidenses poco entrenados, con maquila barata. Teniendo las fábricas allá, aprendieron de tecnología, se hicieron muy eficientes e hicieron sus propias marcas, por ejemplo, de telecomunicaciones, como Huawei, que le pelea mercado a la estadounidense Apple.

Pero lo que casi nadie vio fue el camino que siguieron paralelamente para aplastar la industria petrolera, involuntaria o voluntariamente.

Primero abarataron la fabricación mundial de paneles solares y de aerogeneradores, esos 'ventiladores' hechos allá que se mueven con el viento y producen electricidad incluso en parques eólicos mexicanos como uno instalado en Progreso, Yucatán.

Ahora es más barato producir electricidad con esas tecnologías que con la quema de combustibles como el carbón o el diésel y en algunos casos, de gas natural. Coincidentemente todas las marcas venden o se preparan para vender coches eléctricos.

¿Qué sigue? El hidrógeno 'verde' producido masivamente.

Lo distinguen del 'gris' proveniente de la industria petrolera que hoy venden hasta en la margarina, porque procede justamente de la ola de generación de electricidad con el sol y viento.

Como consecuencia de normas y metas de 'cero emisiones' de europeos, canadienses y californianos para 'descarbonizar' el mundo, ahora el hidrógeno verde viene para mover camiones o la industria acerera por ejemplo.

Ayer, un foro organizado por The Financial Times advirtió lo anterior y expuso datos presentados por unos españoles que supieron subirse a esta ola:

Hoy cuesta entre tres y siete euros (entre 70 y 230 pesos) producir un kilo de hidrógeno 'verde'. Al ritmo que han bajado los costos de electricidad limpia, prevén para el final de la década sus costos deben situarse entre dos y tres euros.

El análisis procede de la empresa global de origen español Iberdrola, que obtuvo ingresos superiores a 36 mil millones de euros en 2019 y que vale 28 por ciento más que el año pasado en el mercado de valores. Es representada en este tema por Agustín Delgado, jefe de Innovación y Sustentabilidad.

Instaló una planta de 150 millones de euros llamada Puertollano en Ciudad Real, ubicada 200 kilómetros al sur de Madrid que producirá fertilizantes. En el camino, Iberdrola creó la empresa Fertiberia, e Iberlyzer, una vendedora de sistemas de electrólisis que separa el hidrógeno del agua, en la que se asoció con una compañía llamada Ingeteam.

Los españoles no son los únicos, los alemanes de la gigante Siemens también avanzan aceleradamente en el negocio de la producción y venta de hidrógeno, con proyectos en Chile, por ejemplo.

¿Quién más consume la creciente oferta global de este combustible?

La coreana Hyundai firmó este mes un contrato para entregar 4 mil autobuses públicos con base en células de combustible a compañías chinas antes de 2025, luego de una orden por mil 200, solicitada en Suiza.

Daryl Wilson, director de The Hydrogen Council, una coalición global de directores de empresas en favor de esta revolución, advirtió ayer de bancos que ya integran equipos de hasta 50 personas para analizar el financiamiento de proyectos vinculados con el hidrógeno.

Todo eso ocurre, por cierto, mientras China también prepara su plan de 'cero emisiones' para 2060.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.