¿A quién atiende AMLO en estos días?
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¿A quién atiende AMLO en estos días?

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¿A quién atiende AMLO en estos días?

23/01/2019
Actualización 23/01/2019 - 9:11

Luz María de la Mora quizás extraña la tranquilidad de sus días en el arbolado Colegio de México, en donde estudió Relaciones Internacionales. Desde hoy y probablemente hasta el sábado estará en el también arbolado Davos, pero con otra misión que implica estrés: traer dinero a México en la forma de inversión.

Desafortunadamente, ella en su calidad de subsecretaria de comercio exterior no puede tomar decisiones definitivas y en Davos hay poco tiempo para folletos. Todos traen uno bajo el brazo y eso lo saben quienes asistirán con intenciones de buscar oportunidades. Los directores generales, los presidentes de empresas con más dinero que países completos que ahí cierran tratos con sus pares de otras compañías o con instituciones.

Ahí estará Paul Bulcke, quien autorizó la inversión de la empresa que preside, Nestlé, para producir café en México, que el gobierno morenista presumió como la primera inversión millonaria de su gestión. La suiza prometió 154 millones de dólares, muy buenos, aunque comparados con los mil millones que deja una armadora, no luce como una cifra enorme.

Quizás de la Mora pueda hablar con él, si lo consigue no podrá hacer compromisos que luego debe verificar la secretaria o el mismo presidente. Recordemos que México ya figura entre las naciones que reciben unos 30 mil millones de dólares anuales en Inversión Extranjera Directa (IED) anual para mantener el ritmo de la economía. Hay que remar para llegar a la cifra este año.

Si no se trata de un error lo expresado por De la Mora, ya podemos esperar una baja. Una nota de Bloomberg firmada por Eric Martin expuso que el gobierno espera 20 mil millones de dólares de IED en este 2019, eso sería menor incluso que los 24 mil millones acumulados hasta septiembre de 2018.

Los empresarios hoy están deprimidos por la guerra arancelaria entre China y Estados Unidos y esperan que alguien les ofrezca algo interesante para cambiar de opinión. La encuesta revelada esta semana de PWC explica que el 29 por ciento de los empresarios del mundo esperan que la situación económica se deteriore en los próximos 12 meses. Es la cifra más alta desde 2013.

En México, la baja de inversión en construcción iniciada por el desdén del gobierno de Enrique Peña Nieto que se desentendió del asunto, no da señales de cambio. Menos cuando esta administración quiere enterrar un aeropuerto gigante y aún prepara el modo de empezar la instalación de una refinería... o de un tren maya.

El mayor banco estadounidense, JPMorgan, ratificó este mes en la visión de la especialista Nur Cristiani que México si bien no asusta, tampoco emociona. Le asignó una calificación de neutral para que sus clientes tomen decisiones de inversión. La inseguridad y la corrupción prevalece, aunque pretenda atacarla acertadamente AMLO.

En los próximos días veremos cómo en Davos, Satya Nadella, de Microsoft o Thomas Kurian de Google, hablarán del seguimiento digital de los alimentos desde su siembra hasta ser servidos en un plato, mientras acá la agenda del sector se concentra en fijar “precios de garantía”, como en los setenta y ochenta.

Aquí he expresado que el Gobierno de AMLO tiene un buen equipo de estrategia digital, ojalá que Luz María de la Mora eche mano de ellos para las negociaciones que pretende con empresas del ramo en Davos.

Hasta ahora, AMLO ha incentivado a los bancos, para los que prepara un plan para llevarles más clientes. También ha generado programas que entregarán dinero a los más necesitados, lo que hecho prudentemente es plausible.

Es decir, hasta ahora atiende a su base y entre los inversionistas, al sector financiero. Ante la perspectiva justamente de ese sector de que en 2019 México crezca menos que en años pasados, urge que incentive a todos los demás empresarios a invertir, sean mexicanos, o no. Hay tiempo, muy poco, pero hay.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.