Parteaguas

Van por las cajeras

Las cajeras y cajeros humanos están desapareciendo en un vivo ejemplo de lo que ocurre con muchos puestos de labores relativamente monótonas.

En el Costco uno ya no tiene que hacer fila para pedir y pagar comida. Una decena de máquinas se encarga de tomar pedidos y cobrar, luego de que clientes salivando pican con los dedos una pantalla que muestra imágenes de cosas llenas de queso.

Pasan la tarjeta, la máquina entrega el ticket y solo queda esperar que desde la cocina manden el pedido. Lista la pizza y para afuera.

Estuve el fin de semana en el Chase Stadium de Miami FC en el que juega Lionel Messi cuando no está lesionado. La mecánica es similar a la que mostraba Amazon con sus tiendas futuristas.

La imagen es poco sofisticada, pero funcional. En el pequeño patio exterior de varios foodtrucks montaron unos torniquetes que separan a los aficionados de los hot dogs, refrescos y la cerveza. Para acceder, meten la tarjeta a un lector, la aprueba la máquina y superan el obstáculo. Toman su comida y se van a su asiento en la tribuna.

Aquí en México, en el súper, incluso en el Home Depot, abundan las cajas de ‘autocobro’. Está ocurriendo ante nuestros ojos. Las cajeras y cajeros humanos están desapareciendo en un vivo ejemplo de lo que ocurre con muchos puestos de labores relativamente monótonas.

El juego de las sillas

No desaparecerán por completo las personas de esa área ubicada antes de la salida.

La gente siempre necesitará ayuda. Pero ahí radica una ventaja para quienes se queden con el trabajo.

Rápidamente veremos que quienes quedan en esa zona de cobro son los más serviciales, aquellos quienes puedan comunicarse mejor con los clientes. Los dueños de soft skills o habilidades blandas.

El resto debe buscar otras labores dentro o fuera de la empresa. Ese fenómeno aplica para todos. Para ustedes también, aunque no trabajen en caja. También va para sus jefas, jefes y los jefes de todos, de acuerdo con la consultora McKinsey.

“Con la creciente importancia de la tecnología, las distinciones entre líderes empresariales y líderes tecnológicos seguirán difuminándose. Todo alto directivo necesitará saber cómo sacar el máximo partido a la tecnología en su área de negocio”, expuso la gigante consultora estadounidense en un reporte llamado “Diez ideas digitales y de IA no vistas que están cambiando los negocios”.

Éste destaca cómo llegamos a una era de constructores rápidos de herramientas rentables. Todos habrán de enfrentar parteaguas anuales, o mensuales: si lo que ustedes hacen hoy es exactamente lo que hacían el año pasado, es posible que estén a punto de perder su trabajo.

No es que las máquinas vayan a sustituir a las personas. El mismo Elon Musk se equivocó con el concepto cuando intentó inicialmente instalar una fábrica de Tesla en California con robots en lugar de personas. Al final, terminaron trabajando en conjunto.

Si el dinero lo justifica, el puesto desaparece

El puesto de caja no es de los mejor pagados, especialmente en México. Tomen como ejemplo a los de El Globo, una típica panadería de la Ciudad de México. Sus empleados percibían como mínimo, 5 mil 300 pesos mensuales hasta 2022, de acuerdo con reportes de Grupo Bimbo.

Pero ese y otros puestos de trabajo son modificados o eliminados cuando la compra de tecnología para conseguirlo es inferior al costo total de ese rubro.

Liverpool presiona fuerte en el comercio electrónico y tres de cada diez pesos ya los obtiene con ventas en línea.

El crecimiento de la tecnología en las empresas no significa la desaparición de puestos de trabajo. En México, los restaurantes, supermercados, bancos y negocios que necesitan cajeros enfrentan una escasez de personal general.

Pero con las nuevas herramientas, los cajeros deben estar dispuestos a cambiar de rol a elevar sus responsabilidades y tareas y a cambio, pedir más dinero. Pueden capacitarse en habilidades de bodega o logística, por ejemplo.

Eso aplica para nosotros y para ustedes. Esto es como andar en bici, quien deja de pedalear, cae a la zona de los salarios más bajos.

COLUMNAS ANTERIORES

‘Prefiero ser optimista y tonto…’
Los 11 magníficos… mexicanos

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.