Parteaguas

¿Van a descubrir una nueva ‘América’?

Con SpaceX, Elon Musk va a reducir el precio de poner cada kilo de materia en órbita. Eso hará viable enviar mayores cantidades de componentes para estaciones espaciales más grandes.

¿Si hubieran conocido a Cristóbal Colón se habrían subido al barco para descubrir un nuevo camino a ‘Las Indias’?

Deben abrir su mente antes de leer lo que sigue, una historia que hasta ahora contempla a los mexicanos en el primer lugar de la fila.

Algunos locos van a conquistar un nuevo ‘continente’. Son bien conocidos, pero más lo es esa nueva geografía. Después del Apolo 17, cuya tripulación pisó la Luna por última vez en diciembre de 1972, no hay humanos que hayan repetido la hazaña.

Ahora es gente como Elon Musk con SpaceX y Starlink, el catalizador de una nueva intención de la NASA y otras agencias por llegar de nuevo a ese destino.

No hay que confundirse: la intención es asegurarse de que los humanos sobrevivan más allá de la Tierra. Pero hay una más próxima que es menos comentada: hacer el mejor negocio que ha existido jamás.

Anoten la lógica de negocios de aquellos que pueden detonar aún antes de alcanzar el satélite:

Uno: Centros de datos. Ustedes saben que AWS invertirá 5 mil millones de dólares en Querétaro para establecer ahí justamente ese tipo de infraestructura.

Ahí guardarán su información bancaria, sus fotos, la información de Bimbo, de Cinépolis… se necesitan edificios enteros para guardar tanto.

Si los instalan en una órbita espacial, esos complejos pueden refrigerarse naturalmente en el espacio, ahorrando energía que además producirían permanentemente con la luz del Sol.

Ese centro de datos orbital puede estar permanentemente conectado con la superficie terrestre, por ejemplo, con los satélites de Starlink que ya están allá.

Dos. Ya que hablamos de energía, piensen en algo que me voló la cabeza recientemente: el invento y descubrimiento que hicieron instituciones como The California Institute of Technology (Caltech), para enviar energía de manera inalámbrica por la vía de microondas desde el espacio.

Ya es factible físicamente que los humanos instalen plantas individuales de generación de energía fotovoltaica de unos 2 mil megawatts de capacidad, suficientes para alimentar medio Nuevo León o poblaciones similares, ‘a control remoto’

Tres. Nuevas minas: La Luna tiene un territorio de mayores dimensiones que África y es bombardeada desde hace milenios por asteroides ricos en materiales preciosos.

A diferencia de la Tierra, en donde es necesario perforar y escarbar para encontrar vetas, en nuestro vecino satélite es posible obtenerlos solamente con recogerlo del suelo que tiene unos 30 metros de profundidad de riquezas. Proyectos como Colmena, dirigido por Gustavo Medina Tanco, en la UNAM, que avanzó en estrategias lunares, lleva ventaja en el conocimiento de herramientas robot que potencialmente pueden hacer el trabajo.

¿Por qué de pronto renace el interés por conquistar la Luna?

Por varias razones. Pero hay una fundamental: Musk con Spacex va a reducir dramáticamente el precio de poner cada kilo de materiales en órbita. De 50 mil que costaba en la anterior etapa de exploración espacial, a 300 dólares, una vez que consiga la total operación del enorme Starship.

Eso hará viable, posiblemente en cuestión de meses, enviar materiales para estaciones espaciales más grandes e infraestructura espacial.

¿Es esto real?

Consideren que México ya comenzó la legislación del espacio. En abril de 2023, la Cámara de Diputados aprobó modificaciones a los artículos 28 y 73 de la Constitución que darían certidumbre a las inversiones en la materia que procedan de México, una vez que esas reformas sean aprobadas en el Senado.

Tengo que contarles mucho más de este asunto, por ahora lo importante es saber que como no ocurrió (obviamente) durante el descubrimiento y la explotación de América, tampoco en la Revolución Industrial ni en la del Internet, México tiene una posibilidad de formarse al principio de la fila en la nueva era espacial que tiene como una meta la conquista de la Luna como un ‘nuevo’ continente.

COLUMNAS ANTERIORES

¡Tesla bañaste!
Querétaro a volar

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.