Parteaguas

Vayan contratando un político

Ser cercanos a nuestros socios comerciales y aprovechar el ‘friendshoring’ o el ‘nearshoring’ pasa por entender y defender la información sensible de lo que se fabrica o diseña aquí.

¿Quieren seguir vendiendo más que China a los vecinos del norte? Vayan buscando diplomáticos para la fábrica. Quizás aquí está el puesto de trabajo para todos los individuos que perderán una elección.

Hasta ahora las preocupaciones más fuertes de quienes administran las fábricas en México están en que no ‘me roben’ el personal que estoy capacitando, o que no saquen información de ‘mi cliente’. Tal vez alguno de ustedes sinceramente esté preocupado por ese abstracto, pero gordo asunto de la ciberseguridad.

Pero aún no se manifiesta, al menos en las conversaciones públicas con analistas e inversionistas, el riesgo de meterse con un país.

¿Cómo está eso? Sucede que desde hace un par de años, los directores de las compañías globales parecen añadir al problema de la ‘propiedad intelectual’, un reto quizás más grande: el de la ‘seguridad nacional’ que ya toca asuntos de Estado.

No se trata solamente de cuidar un camión en las carreteras mexicanas, lo que ya representa una complejidad. Ahora deben vigilar más el envío de archivos o correos electrónicos, que pueden revelar digamos, cómo diseñaron algunos tapatíos los chips de la estadounidense Intel.

No habría problema si viviéramos todavía en la era de la luna de miel entre Estados Unidos y China. Pero hoy esas naciones están confrontadas justamente porque consideran las fábricas de coches, aviones y tecnología en general, un asunto de seguridad nacional que puede dar ventaja a su contraparte.

Ustedes ya no se acuerdan de su amor, tal vez, pero en 2001, los chinos aceptaron las reglas de norteamericanos y europeos y entraron a la Organización Mundial de Comercio (OMC), lo que abarató sus productos en el mundo.

Pero eso cambió cuando llegó Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos e impuso nuevos obstáculos que enfrentan los importadores de su país al pagar aranceles más altos por comprar cosas de la nación asiática.

¿La consecuencia? Ya la vieron ustedes la semana pasada cuando The New York Times publicó el ascenso de México sobre China en el país vecino al norte: “El déficit comercial de Estados Unidos con China se redujo significativamente el año pasado, y las importaciones de bienes del país cayeron un 20 por ciento a 427 mil 200 millones de dólares”.

En este contexto, las exportaciones mexicanas a los vecinos fueron ligeramente superiores a las de 2022, y alcanzaron 475 mil 600 millones de dólares. Con eso, los productos hechos en el país del mezcal tuvieron lo suficiente para rebasar allá a su competencia asiática.

Como muchos saben, ese problema geopolítico entre China y Estados Unidos no fue resuelto durante la administración de Joe Biden, que mantuvo aranceles como barrera a productos de aquella nación. Ahora Trump amenaza con incrementar los obstáculos a los chinos, si llega a la presidencia.

El inversionista y profesor de la Universidad de Nueva York, Scott Galloway, advirtió esta semana en su podcast que esa revuelta da muchas ventajas a México inesperadamente (que son visibles en el dólar barato y en el montón de fábricas que están llegando a Ciudad Juárez o a Monterrey). Y no parece que algo vaya a cambiar la tendencia.

Pero dueños y gerentes de fábricas mexicanas seguirán recibiendo estos beneficios mientras puedan sumar la palabra friendshoring a la de nearshoring que ya recibe tanta fama.

Además de estar cerca, conviene ser ‘cercano’, si se trata de que la fiesta continúe.

Eso pasa por conocer, entender y defender la información sensible de lo que se fabrica o que se diseña aquí, como los vehículos eléctricos de Ford o ciertos semiconductores de Intel.

El asunto de la creciente regionalización está al más alto nivel en la oficina de individuos como Bernard Charlès, presidente de Dassault Systèmes, una de las 20 empresas más grandes de Francia, cuyos sistemas operan en fábricas mexicanas. Son usados para producir la mayor parte de los vehículos y las partes para aviones del mundo. En el país la empresa patrocina un sistema de entrenamiento a través de las redes del enorme TecNM, Tecnológico Nacional de México.

Entender la geopolítica y vigilar que la empresa no meta la pata por culpa de un empleado distraído, puede ser tarea de diplomáticos nacionales. Por si alguien busca empleo en el verano…

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