Parteaguas

‘Chilangos’ pagan un millón de dólares diario a Argentina

Los mexicanos compran alrededor de 2.4 millones de dólares diarios en productos traídos de allá. Por su relevancia, conviene poner foco en los capitalinos que de ese monto, contribuyen con 1.3 millones.

Ayer, Argentina sacudió su destino instalando a Javier Milei en la presidencia. Dada la coyuntura, es preciso revisar cuentas con esa nación.

Los mexicanos compran alrededor de 2.4 millones de dólares diarios en productos traídos de allá. Por su relevancia, conviene poner foco en los capitalinos que de ese monto, contribuyen con 1.3 millones.

Esta cifra no ha crecido significativamente desde 2022, año en el cual México importó anualmente mil 145 millones de dólares en productos de Argentina.

¿Qué compran este 2023 los herederos de Tenochtitlán? Principalmente rarezas como insumos para fabricar medicamentos, cosméticos y esencias, pero vaya que el vino participa. Solo en los 30 días de agosto, la CDMX compró cajas de Malbec, Merlot, Cabernet y otros elíxires por casi 3 millones de dólares, de acuerdo con datos del Gobierno de México.

En ese nivel de participación comercial de los vinos están los coches y sus partes, el aceite de soya, el aluminio en bruto y, curiosamente, peras y manzanas.

¿Cuál será el destino de una relación de negocios entre ambas naciones? Hasta ahora enfrenta una fase depresiva.

Cada país vende al otro aproximadamente mil millones de dólares al año. Esta cifra se ha mantenido estable para Argentina, pero no para México, que hace 10 años vendía casi dos mil millones de dólares a su contraparte.

El empobrecimiento del comercio entre ambos no corresponde con su tamaño.

Argentina es un cliente interesante cuya economía de casi 500 mil millones de dólares –si bien no alcanza la mitad de la mexicana– supera el tamaño de la danesa o la griega. México podría vender más de todo tipo de manufactura.

Pero entre las barreras, la mayor probablemente se encuentra en la escasez de dólares en Argentina y es algo que cuesta trabajo entender.

Argentina produce valor, sea en alimentos, en químicos o en vino, incluso en servicios tecnológicos y financieros basados en talento.

Sirva un ejemplo: los fundadores de la poderosa Mercado Libre son argentinos que hasta hace un par de años basaron su sede en Buenos Aires.

¿Por qué entonces no florecen los negocios? Porque comprar y vender es un problema obstaculizado por la mala administración gubernamental que carece de recursos.

Vender a los argentinos implica recibir sus pesos de escaso valor, o esperar meses para que sus autoridades permitan la salida de dinero de una transacción de miles de dólares, lo que se complica cuando se trata de millones. Eso desincentiva cualquier trato.

Recuerdo que en 2013 los empleados de una sucursal de McDonald’s en Buenos Aires se encogían de hombros cuando los clientes pedían catsup. “No hay”, respondían y luego argumentaban que no habían podido importarla.

El problema no es nuevo e inició en 2001 con la crisis del “Corralito” que nadie ha resuelto.

¿Qué hará Javier Milei para revolucionar la economía argentina? Lo urgente es generar una ‘máquina’ para producir dólares que permitan reactivar el país.

Una muy fuerte la tiene en el mercado del gas natural licuado (LNG) que motivó el enriquecimiento de economías como la de Qatar. Europa está urgida de nuevas fuentes de suministro, ante sus problemas con su mayor proveedor, Rusia.

En 2022, la petrolera estatal YPF firmó un acuerdo con la malaya Petronas, lo que luego de recientes cambios legales, desbloquea una inversión en una planta de licuefacción y exportación que promete ser la mayor de Latinoamérica en su tipo para vender grandes reservas de gas de Neuquén.

Mientras eso se concreta, Argentina bien puede atraer divisas con la exportación de servicios digitales (diseño, programación de software, análisis de datos en la nube).

No es desdeñable el asunto, hay pistas. Solo México envió 7 millones de dólares en remesas a ese país en el segundo trimestre de 2023; es un ascenso de 15 por ciento en un año y del 60 por ciento desde hace dos.

Si el presidente Milei hace un buen censo de oportunidades, su país puede vender mucho más que Malbec y peras.

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