Parteaguas

Se acabó la pandemia, ¿regresen a la oficina?

Los verdaderos talentos huirán de ambientes rígidos y la empresa tampoco crecerá si eso pasa.

No importa en qué ciudad estén. Volteen a ver cuántos edificios tienen oficinas vacías. El ‘godinato’ se volvió impopular… entre trabajadores.

Así, los empleados parecen estar más felices. La semana pasada, datos surgidos en Estados Unidos revelan justamente esa situación. La mayoría de las personas están más contentas con su trabajo, y eso es atípico.

¿Ocurrirá lo mismo en México? Sucede que los primeros estudios que salen a la luz después de la pandemia muestran justamente que aquellas personas que trabajan desde sus casas están más contentas con sus labores diarias.

Cambia la circunstancia cuando se trata de aquellos que deben viajar hasta el negocio a cumplir con sus funciones. Eso debe ser particularmente cierto en la Ciudad de México.

Las poblaciones saturadas que demandan a la gente abordar distintos modos de transporte en un día probablemente generan un nivel de estrés sobre quienes son obligados a realizar estos traslados. Eso no lo quieren generalmente los empleados.

Pero hay una corriente en contra. Proviene, por ejemplo, de propietarios de negocio. De quienes requieren de la creatividad que demandan las tareas de estos días, para no perder terreno frente a la competencia.

Digamos que ustedes sí pretenden evolucionar con un sistema que atienda de manera automática a sus clientes. Posiblemente echarán mano de la herramienta de moda: ChatGPT.

Para hacerlo, necesitan que sus ingenieros integren la herramienta a su website y a sus redes sociales.

¿Cómo funcionará eso más rápido y eficientemente? ¿Con su equipo hablando vía Zoom desde casa? ¿O comunicándose ideas a un metro de distancia? La comunicación es mejor de cerca ¿pero qué hay del estrés?

Es tan nuevo el actual nivel de interacción tecnológica que aún no existen respuestas contundentes. Seguimos midiendo con parámetros previos a la pandemia y por supuesto, anteriores a una era en la que ya de facto competimos con la inteligencia artificial.

El medio neoyorquino Morning Brew publicó lo siguiente el fin de semana:

“Cuando la pandemia paralizó el mundo, muchos líderes tecnológicos se apresuraron a proclamar una revolución permanente del trabajo desde casa. Pero ahora, uno tras otro, los jefes de Silicon Valley están cambiando la evangelización del trabajo remoto por la frustración del trabajo remoto, citando preocupaciones de productividad”.

En mayo de 2020, Mark Zuckerberg expuso que quería convertir a Facebook en “la empresa más avanzada en trabajo remoto a nuestra escala”. Bueno… ¿Se acuerdan del metaverso? ¿Del cambio de nombre de la empresa de Facebook a Meta?

En los primeros meses de la pandemia, dijo que los empleados podrían postularse para hacer su trabajo permanentemente remoto y predijo que la mitad de la empresa podría trabajar fuera del sitio en cinco a diez años. En 2023: Zuckerberg dice que los ingenieros en persona “hacen más cosas”. La compañía reevalúa su estrategia.

Morning Brew también cita el caso del director ejecutivo de Salesforce, Marc Benioff, evangelista del trabajo desde casa.

Al final del año pasado, presuntamente se preguntó en un chat interno de su equipo si la “productividad mucho más baja” de los empleados contratados durante la pandemia es “un reflejo de la política de nuestra oficina”.

En Estados Unidos se quejan de una caída en la productividad luego de la pandemia y México aporta datos que van en el mismo sentido. ¿La solución es mágica? ¿Se arregla con regresar a todos a la oficina?

No es tan sencillo. Una pandemia que nos entrenó para trabajar desde la pantalla de ahora en adelante como una opción, pondrá a prueba las habilidades de liderazgo de cada jefa o jefe. Más ante una generación permanentemente conectada a su smartphone.

Me parece que salvo en los trabajos que requieren presencia, como la de meseros o mecánicos, los empleados deberán tener siempre incentivos que proporcionen en quien los ejecuta la emoción de hacer algo productivo, quizás creativo. Eso requiere soft skills de ambos lados.

Los verdaderos talentos huirán de ambientes rígidos y la empresa tampoco crecerá si eso pasa. Hay mucha literatura al respecto. Creo que esto es menos fácil que dar una orden de regresar a todos la oficina.

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