Parteaguas

¿Por qué no termina de caer el bitcoin?

Quien tenga un bitcoin, puede venderlo hoy a un precio 367 por ciento más alto que hace cinco años. Solo como referencia, el oro en ese lapso ganó 35 por ciento.

Este mes es un pleito que parece apenas comenzar. Que si la inflación, que si la viruela; si no es eso, ahí está la guerra en Ucrania y una actividad bélica chantajista de Corea del Norte.

Todo lo anterior sumado al dramático problema de asesinatos en una economía tan relevante como la nuestra.

En medio del aparente caos, el bitcoin subió 4 por ciento en esta semana y ya está por arriba de 20 mil dólares. Quien tenga uno, puede venderlo hoy a un precio 367 por ciento más alto que hace cinco años.

Que les vaya bien buscando una inversión que les dé ese rendimiento en un lustro. Solo como referencia, el oro en ese lapso ganó 35 por ciento.

¿Por qué? No hay respuesta en torno a la criptomoneda, pero es interesante revisarlo.

Ayer estuve en un punto concurrido cumpliendo un trámite gubernamental. Dato obvio: todos ahí tenían zapatos.

Las marcas dependen de gustos y poder de compra, pero hoy a diferencia de hace siglos, la gente sale a la calle con zapatos porque cumplen con una función; los zapateros ofrecen un servicio que la gente hoy percibe indispensable, aunque no lo sea.

Hasta hace poco, casi todo el mundo quería un coche. Es útil para transportarse en la calle y para muchos resultaba indispensable.

Luego surgió Uber, Ecobici, y varios servicios de renta automatizada de patines o scooters. De pronto, comprar un coche ya no es necesario para evitar la parada del camión.

Ayer, también, tuve la necesidad de enviar dinero al extranjero. Mi contraparte exigió un depósito bancario. Un banco accesible –proveedor de otro útil servicio– cobraba ayer 700 pesos o 35 dólares por enviar el equivalente a 500 dólares.

Revisé mi wallet con mi exchange. La comisión por el mismo servicio es insignificante y la transferencia es inmediata. Es un servicio útil y barato. La diferencia: yo deposito en bitcoin que compro con pesos transferidos desde mi cuenta bancaria.

Ese bitcoin caerá en la wallet de la otra persona y en cuanto lo reciba solo debe transferirlo a su cuenta de banco. Los exchanges se encargan de que todo proceda sin fricciones, usando el celular. Pese a ello, muchas oficinas aún no aceptan esos depósitos. Mala suerte.

Conviene aclararlo: wallet es la billetera virtual que cualquiera puede tener en su teléfono y exchange es una casa de cambio virtual, también accesible a través del dispositivo.

Los gobiernos no pueden controlar esos flujos y por tanto tratan de contenerlos.

Pero, haciendo a un lado los gobiernos, hoy mucha gente hace pagos ya con bitcoin. Un amigo paga honorarios de sus proveedores de servicios de software por esa vía. Manda criptomonedas a Venezuela, Argentina o Cuba. Lugares en los que las monedas oficiales perdieron credibilidad y relevancia.

El bitcoin ha probado ser una herramienta que resuelve problemas, ofrece un servicio eficiente. Su mayor valor no está en la criptomoneda en sí misma, cuyo precio varía, sino en su blockchain, el sistema que hace posible el intercambio entre personas sin intervención del gobierno.

Esa “cadena de bloques” puede sustituir el sello o validación del gobierno en transacciones. Por eso, probablemente, el bitcoin no muere.

El vendedor de zapatos también vende herramientas, como lo hace el de coches que reducen tiempos de traslado. Pero como vemos, éste último no está libre de riesgos de mercado.

Tampoco lo están los bancos con las criptomonedas. Revisen el caso, por ejemplo, de Dolarapp, una aplicación que vende USDc, una criptomoneda basada en blockchain, cuyo precio es siempre equivalente al de un dólar, restando así el factor de incertidumbre que sí tiene el bitcoin. Ya invirtió en ésta Kaszek, uno de los principales fondos de capital privado. Puede ser bitcoin, ether o USDc… las criptomonedas siguen en Internet y la gente trata de comprenderlas poco a poco.

Si no caen después de años, es tal vez porque su valor no radica necesariamente en su mote de “criptomonedas”, sino porque su sistema ofrece un servicio real, accesible y barato.

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