Vivir bajo amenaza de tarifas
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Vivir bajo amenaza de tarifas

11/06/2019
Actualización 11/06/2019 - 13:23

La imposición unilateral de tarifas a las exportaciones mexicanas por parte del gobierno de EUA fue pospuesta. Comienza una nueva cuenta regresiva de 45 días para mostrar resultados en la implementación de los compromisos establecidos en lo pactado entre México y EUA. No obstante, la ausencia de objetivos explícitos en lo acordado ofrece amplio grado de discrecionalidad en la reactivación de la amenaza de tarifas. Sin embargo, hay al menos cinco consideraciones claves relacionadas con el nuevo periodo que acaba de comenzar para México donde el establecimiento de tarifas se convierte en mecanismo de presión en la relación bilateral México-EUA.

Primero, existe un potencial contrapeso a las amenazas tarifarias: el Congreso de EUA. La combinación de los tiempos políticos y los riesgos económicos para EUA ofrece un contexto acorde con el rechazo de la bancada demócrata y de algunos republicanos a la imposición de tarifas dentro de la zona TLCAN. Considero que dicha presión coadyuvó al alcance de un acuerdo entre México y EUA la semana pasada. Por lo mismo, este factor será clave en las semanas siguientes, ante la posible renovación de la amenaza tarifaria.

Segundo, tanto en un clima de incertidumbre como el actual, como en un escenario de instalación de tarifas, el balance de riesgos sobre el crecimiento económico se deteriora. Lo anterior sería relevante en ambos lados del río Bravo dada la integración de las cadenas productivas. Esto podría fungir como un mecanismo natural disuasorio para el gobierno de EUA, haciendo de un esquema tarifario escalonado, creciente y duradero una amenaza poco creíble.

Tercero, el proceso de ratificación del T-MEC por parte de EUA se ve obstaculizado por la amenaza de esquema tarifario. Las tensiones políticas crecen y el proceso en el Congreso de EUA no se avizora más terso. La bancada demócrata ya se ha manifestado en contra de ratificar un acuerdo comercial en un contexto de vigencia de tarifas. Así, en algún punto el establecimiento de tarifas y la ratificación del T-MEC en EUA se convertirán en opciones mutuamente excluyentes.

Cuarto, siempre existirá la opción de responder al esquema tarifario con represalias comerciales similares. Sin embargo, la mayor capacidad de negociación del lado que opta por responder con represalias no queda garantizada y sí se abre la puerta a un escalamiento en hostilidades comerciales que a nadie conviene. Aún así, son estas medidas las más factibles de ser utilizadas como mecanismo para contrarrestar la imposición de tarifas, idealmente de manera focalizada y minimizando el impacto en los consumidores locales.

Quinto, organismos multilaterales y los propios esquemas legales incluidos en el TLCAN abren una vía para enfrentar la imposición de tarifas. No obstante, el proceso de inconformidad podría tomar bastante tiempo, mismo en que las tarifas establecidas transmitirían sus impactos adversos en precios, inversiones, producción y empleo.

La amenaza tarifaria sigue vigente y lo mejor que se puede hacer es trabajar sobre un escenario donde las tarifas pudieran ser implementadas. Sus efectos no serían lineales, considero que las tarifas de 5 por ciento y 10 por ciento serían muy similares en cuanto a su efecto macroeconómico, en tanto que aquellas superiores tendrían muy posiblemente implicaciones recesivas.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.