Tres sorpresas y media
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Tres sorpresas y media

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Tres sorpresas y media

12/02/2019
Actualización 12/02/2019 - 13:13

En menos de una semana hemos tenido la oportunidad de presenciar tres sorpresas asociadas a datos económicos y política monetaria. En los tres casos las implicaciones son relevantes. En los tres casos vale la pena hacer un esfuerzo de reflexión sobre el alcance de dichas sorpresas y su potencial para modificar las expectativas de corto y mediano plazos. A continuación, dichas sorpresas y más una adicional, la cual se encontraría en pleno diseño.

Primero, el pasado jueves se dio a conocer la inflación para todo el mes de enero. Ya en las cifras de la primera quincena habíamos presenciado un avance en los precios menor a lo anticipado, sobre todo en lo concerniente a los precios de las gasolinas y los servicios. Así, las expectativas para la segunda parte del mes ya tomaban en cuenta la primera sorpresa. No obstante, la expectativa de una variación mensual de 0.18 por ciento volvió a quedar por debajo de la realidad con una variación observada de solo 0.09 por ciento. La sorpresa arriba descrita estuvo enfocada en elementos de la inflación no subyacente -que agrupa precios de bienes y servicios usualmente más volátiles.

En particular, las variaciones en los precios de la gasolina, gas y algunos agropecuarios sorprendieron por su reducida variación. Se destaca sobre todo el primer factor, esto en medio de una situación de falta de suministro de combustibles en diez estados que se agravó durante la segunda mitad del primer mes del año. No obstante lo anterior, el componente subyacente (precios de bienes y servicios más estables) continuó mostrando cierta testarudez al no reducir su ritmo de avance de manera sustancial (0.20 por ciento en variación mensual). Así, la sorpresa debería ser analizada fríamente pues podría solo tratarse de un fenómeno temporal.

La segunda sorpresa vino el mismo jueves hacia las primeras horas de la tarde. Banco de México publicó el comunicado de su decisión de política monetaria. La sorpresa no vino de los elementos que a su interior podrían sugerir una postura menos rígida frente a la inflación. Ya se anticipaba que las cifras recientes de actividad, así como las de precios para enero, dibujaran tal panorama. Lo sorpresivo fue encontrar que las referencias fueron más abundantes a lo previsto, llevando así a un descenso sustancial en el tono utilizado en el comunicado (aquel con perfil halcón o más agresivo frente a la inflación).

No obstante, Banxico fue muy cuidadoso en no alimentar expectativas de próximos recortes en la tasa de fondeo. Lo anterior lo hizo mediante al menos dos estrategias. La primera, subrayando claramente la abultada lista de riesgos e incertidumbres (sesgadas a mayores presiones inflacionarias) para el corto, mediano y largo plazos; así como también no abusando de una lectura constructiva de las cifras de inflación de enero. La segunda, a través de una entrevista para El Financiero-Bloomberg TV pocas horas después del anuncio oficial, donde el mismo gobernador Díaz de León se encargó de plantear claramente que la clave es la cautela.

Tercero, las cifras de producción industrial al mes el diciembre dieron cuenta de una contracción anual y mensual más pronunciada respecto de lo anticipado. La cifra preliminar del crecimiento del PIB durante el último cuarto del año pasado ya sugería una desaceleración, las cifras de producción industrial la confirmaron y sugirieron que pudo haberse pronunciado tal tendencia al cierre de ese periodo. Lo anterior abona a que los riesgos sobre el crecimiento económico para este año apunten a un menor crecimiento económico respecto del año anterior (2 por ciento). No obstante, vale la pena ponderar cuidadosamente dicha sorpresa, esto al considerar que indicadores adelantados de desempeño manufacturero tanto en EUA como en México, recientemente han sugerido cierta reactivación para los meses siguientes.

Cierro planteando que el evento de la semana corriente sin duda será el prometido anuncio de un nuevo paquete de ayuda a Pemex por parte del gobierno federal. Deseamos que la sorpresa se revele del lado de un plan cuidadosamente diseñado, con lógica intertemporal y con efectos claramente desglosados en lo relativo a las finanzas públicas. La comunicación y los detalles serán clave en la reacción de mercado.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.