Tarde o temprano
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Tarde o temprano

24/03/2020
Actualización 24/03/2020 - 13:40

La recesión global y local está emergiendo. En este marco los esfuerzos de política alrededor del mundo se centran en los mismos cuatro ejes. Sin embargo, su tamaño y alcance varía entre fronteras, regiones y bloques económicos. Se trata de la respuesta de salud pública a la pandemia, los apoyos fiscales, los esfuerzos monetarios y las garantías de liquidez para un mercado dislocado. A continuación algunos apuntes iniciales sobre dichas políticas para México.

Los esfuerzos de salud pública son cualitativamente similares a los del resto del mundo. Hacen énfasis en prevención y contención y se destraban canales económicos y logísticos para el sector. Los tiempos son más difíciles de juzgar. Opino que la percepción de oportunidad en la acción siempre estará influida y sesgada hacia una acción tardía. Lo anterior considerando el comportamiento de una curva epidémica y sus bruscos primeros cambios desde una tendencia ascendente, casi plana, hacia una exponencial. La sensación de rebasamiento pareciera hasta cierto punto natural.

No obstante, la preocupación local se centra en los recursos asignados, el estado de transformación que ya guardaba el sistema de salud pública y la complicación de identificar la fase en que se encuentra México debido a lo que parece ser una muy baja razón de aplicación de la prueba clínica por cada determinado número de habitantes.

Los esfuerzos fiscales no están todavía ahí. Se habla solamente de un adelanto del gasto público hacia la primera mitad del año y de apoyos crediticios por parte de la banca de desarrollo. Sin embargo, hay cierto contraste entre la intención de relajar los objetivos fiscales con el fin de liberar espacio para gasto contracíclico y la reticencia a cancelar o posponer gasto en proyectos de incierta tasa de retorno o incremento en deuda pública. Mi opinión es que tarde o temprano veremos un relajamiento en el objetivo de superávit primario de 0.7 por ciento del PIB, pero tal parece que tomará todavía varios meses. Las primeras cifras económicas correspondientes a marzo-mayo podrían ser el detonante.

Los estímulos de política monetaria parecen estar ya en camino. El pasado viernes Banxico aceleró su ritmo de recortes en la tasa de política monetaria de 25 puntos base a 50 puntos base. Un movimiento acertado, aunque quizá demasiado tímido para el contexto económico global y local. Es este entorno el que creo que forzará al Banco Central a llevar las condiciones monetarias desde el actual terreno restrictivo hasta uno claramente laxo lo más rápido posible.

El complemento de política económica/financiera son el conjunto de medidas que se han venido tomando, de manera escalonada, para apoyar la liquidez en los mercados financieros. La preocupación parece estar centrada en el funcionamiento de los mercados y no en la defensa de un nivel nominal de tipo de cambio o de tasa de interés gubernamental. Se trata de asegurar que siga habiendo precios en los mercados financieros. Las medidas hasta ahora anunciadas han probado su efectividad en otras crisis, siempre como complemento a otros esfuerzos y a una política de comunicación.

Falta por hacer y seguramente veremos más esfuerzos de política. El ámbito financiero podrá ser el más dinámico en el corto plazo y la política monetaria también mostrará un esfuerzo sostenido. Sin embargo, pareciera que la política fiscal tomará más tiempo en dibujar un apoyo más robusto. De cualquier forma, habrá que estar preparado, el choque económico ya se desenvuelve y las medidas de política fiscal y monetaria tienen un retraso importante en su efectividad.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.