Entorno Económico

Salario mínimo 2021

El riesgo es que los incrementos por arriba de la inflación y las ganancias en productividad se traduzcan en una más lenta o más precaria recuperación del empleo.

El consejo de representantes de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) ya se encuentra instalado en sesión permanente desde el jueves pasado. Tiene como límite el próximo 31 de diciembre para anunciar el que será el salario mínimo vigente durante 2021. Será difícil obviar el hecho de que el gobierno ha manifestado su intención de recuperar el salario mínimo de manera paulatina hacia un objetivo de al menos el doble que al cierre de 2018. ¿Cuáles son los escenarios? ¿Cuáles los dilemas detrás de tal decisión? ¿Cuáles son los riesgos?

Los escenarios. Partamos del punto en que, como parte de un primer esfuerzo, hace un año se optó por dictar un incremento de doble dígito, claramente por arriba de la inflación y de cualquier medida de productividad laboral. Dicho incremento fue de 20 por ciento al salario mínimo. Por un lado, los temores inflacionarios parecen haber sido infundados al no evidenciar una presión significativa y al alza en precios durante 2020, al menos no aparentemente ligada al ajuste salarial.

Los escenarios relevantes para nuestro análisis son tres. El primero, con valor básicamente referencial, es el que plantearía incrementos cercanos a la inflación (digamos 4 por ciento anual) por los siguientes cuatro años. Bajo un supuesto así, el salario mínimo crecería cerca de 60 por ciento durante la presente administración.

En un segundo escenario, el que cumpliría con la promesa de campaña de elevar el salario en 100 por ciento durante el sexenio, requeriría de incrementos anuales cercanos a 10 por ciento por el resto del sexenio. En un tercer escenario, incrementos anuales de 18 por ciento, cercano al incremento promedio 2019-2020, llevarían a un incremento acumulado cercano a 170 por ciento.

El dilema. En la decisión de cuánto incrementar el salario mínimo juegan en sentido contrario los factores económicos y aquellos políticos. De predominar una reflexión económica, la preocupación se centraría en la posibilidad de que incrementos sustanciales en el salario mínimo para 2021 pudieran poner en riesgo la recuperación del empleo al generar un encarecimiento adicional de éste en presencia de una muy profunda holgura económica y un sector productivo muy sensible o endeble en muchos casos. Es en este contexto donde el escenario de incremento de un dígito se vuelve relevante.

Del otro lado se encontraría la promesa de incrementar el salario mínimo en 100 por ciento durante el sexenio, compromiso magnificado por un contexto relevante de elecciones intermedias en 2021. En este marco, un incremento sustancialmente inferior al de 2019 y 2020 (16 por ciento y 20 por ciento, respectivamente) parecería contraintuitivo.

Los riesgos. Considero que los riesgos están del lado de un incremento de al menos 15 por ciento para 2021, lo cual no obstaría para que las presiones políticas continuaran del lado de incrementos de doble dígito en los años subsecuentes. Desde luego, un riesgo positivo claramente se encuentra centrado en el esfuerzo sostenido de recuperar el poder adquisitivo del salario mínimo (60 por ciento inferior al que se tenía en su pico en la segunda mitad de los años 70).

El riesgo negativo es que los incrementos sustancialmente por arriba de la inflación y las ganancias en productividad se traduzcan en una más lenta o más precaria recuperación del empleo ante brechas de producto negativas o presiones inflacionarias ante brechas positivas -aunque esto último podría tomar varios años en presentarse.

COLUMNAS ANTERIORES

Reenfoque
La elección intermedia queda atrás. ¿Qué cambió?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.