¿Qué pasó en Nueva York?
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¿Qué pasó en Nueva York?

15/01/2019
Actualización 15/01/2019 - 10:26

Lo que pasa en Nueva York, no se queda en Nueva York. Una representación de autoridades mexicanas visitaron la semana pasada la capital financiera estadounidense. Las señales ofrecidas no tuvieron una buena recepción entre analistas y participantes clave en los mercados financieros. En lo personal, estuve presente en un par de estas reuniones y ofrezco aquí mi visión. Lo adelanto, las expectativas no tuvieron su contraparte en la realidad. Exploro a continuación dónde observé dicha desvinculación.

Enfocándome en la bancada de analistas y participantes del mercado, a mi entender había una necesidad clave: la provisión de información a un mayor detalle que lo hasta ahora publicitado por las autoridades en los ámbitos de política económica y sectorial -con especial énfasis en el sector energético en general y Pemex en particular.

Considero que lo anterior se explica de la siguiente manera. El paquete fiscal 2019 pareció tener una razonable recepción. En las cifras en blanco y negro, logró acomodar el compromiso de superávit primario de 1 por ciento del PIB con una propuesta de rebalanceo que se orientó a nuevas inversiones de capital y a nuevos esquemas de transferencias sociales. Esto explicaría el descenso en incertidumbre fiscal que pudo tener como confirmación un menor interés por parte de los participantes en las reuniones en Nueva York.

En la misma línea, una vez concluida la negociación entre tenedores de bonos del aeropuerto y la Secretaría de Hacienda, el tema aeroportuario no apareció al centro de las preocupaciones expresadas en la reunión con analistas.

Sin embargo, para mí es claro que la incertidumbre sobre México tiene todavía entre sus principales elementos a la transformación propuesta para "rescatar" al sector energético.

Creo que estas preocupaciones tienen como eje o pivote a la eventual transformación de Pemex, su plan de negocios, sus vías de financiamiento y a la naturaleza del apoyo que recibiría del gobierno federal.

De la viabilidad de lo anterior parece pender la evasión de un escenario de riesgo donde pudiera materializarse un evento adverso de calificación crediticia para la paraestatal donde implicaciones para el soberano no podrían descartarse.

Creo que en este punto fue donde las expectativas no fueron cubiertas. No fue percibido un mensaje claro de plan de negocio para Pemex y sus principales características. En este ámbito ningún detalle habría de sobrar.

En todo caso, podría haberse percibido que la viabilidad de algunos de los más importantes objetivos financieros para Pemex para 2019 recaería en buena medida en lograr un repunte en la producción de petróleo, la obtención de recursos adicionales asociados al combate al robo de combustibles y en un mayor nivel de precio del petróleo, todas estas premisas con un alto grado de incertidumbre percibida.

¿Cuáles son las lecciones? La curva de aprendizaje es empinada y los mercados financieros suelen ser sensibles a la incertidumbre, sobre todo cuando se considera que la demanda por información es razonable y al final no es satisfecha. Si se aspira a tener favorables condiciones de financiamiento, habrá que perseverar, entender la lógica de mercado y dar muestras de una plantación completa y financieramente viable.

Joel Virgen es el Economista en Jefe para México del BNP Paribas con sede en Nueva York, EUA. Sus opiniones no necesariamente representan las de la institución bancaria internacional. Twiter: @joelvirgen

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.