Margen de política económica
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Margen de política económica

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Margen de política económica

05/11/2019
Actualización 05/11/2019 - 13:03

Esto es al menos un estancamiento económico. En los primeros tres trimestres del año, México ha crecido a una tasa anual de cero por ciento. El débil desempeño económico no es exclusivo de nuestro país, se contextualiza en un entorno de debilidad global. No obstante, es altamente probable que el factor idiosincrático haya también influido. Ante este marco, es relevante el preguntarnos si existe margen de maniobra en términos de política económica para atemperar los riesgos recesivos o hasta inducir cierta reactivación. A continuación dos consideraciones en este sentido.

Es comúnmente percibido que el Banco Central puede tener influencia sobre la actividad económica vía su política monetaria a través de diversos instrumentos que terminan por afectar el nivel de tasas de interés y posteriormente otras variables nominales y reales. En el caso de Banxico, existe la percepción generalizada, la cual comparto, de que cuenta con un muy amplio margen para recortar el nivel de la tasa de interés de referencia desde su nivel actual de 7.75 por ciento nominal (4.00 por ciento real).

¿Tendría entonces Banxico la oportunidad de afectar favorablemente a la actividad económica? Aunque su espacio para intentarlo es amplio, considero que su papel sería limitado. Hay dos razones para lo anterior. La primera tiene que ver con la rapidez con la que los movimientos en la tasa de interés de política monetaria afectan a las diversas variables en la economía, en especial al crecimiento económico. Estimaciones propias señalan que tomaría de 12 a 18 meses en reflejarse en la actividad económica. Es decir, si se quisiera influir en dicha actividad lo antes posible, Banxico no solo debería actuar ya sino también a otro ritmo (recortes en el nivel de tasa de referencia de al menos 50 puntos base).

Una segunda consideración son los mecanismos de transmisión de la política monetaria en México. En este sentido, en lo personal identifico una mayor capacidad de influencia sobre las expectativas de inflación y el tipo de cambio que vía el mecanismo crediticio. Lo anterior llevaría a esperar una influencia más limitada sobre el crecimiento económico en comparación con otros mercados emergentes y desarrollados.

En una segunda gran consideración, queda pendiente comentar sobre el margen que la política fiscal tendría para impulsar a la economía y/o atemperar sus riesgos a la baja. En este caso, veo como principal limitante la evidencia histórica de un bajo multiplicador fiscal en México. En específico, la inversión pública en capital no parece mostrar un efecto significativo en el desempeño económico agregado, al menos en la historia pasada.

Adicionalmente, preocupa el reducido margen de maniobra de la política fiscal que se fija un superávit primario como objetivo para este y el siguiente año. Más aún, una sobreestimación de los ingresos públicos ligada a supuestos optimistas en materia de crecimiento económico y producción petrolera parecerían sugerir que de nueva cuenta en 2020 serán necesarios recortes al gasto. Es cierto que los fondos de estabilización podrían volver a utilizarse el siguiente año, tal como en el actual, pero tendrían un papel puramente compensatorio.

En este caso dejamos de lado la posibilidad de que también el gasto público tenga efectos retrasados sobre la actividad económica local.

A manera de resumen, considerando la potencial elasticidad de la política monetaria y fiscal hacia el crecimiento económico y el retraso con el que actúa, veo limitado el espacio para incidir sobre la actividad económica de los trimestres inmediatos. No obstante, observo también otra vía alterna de estímulo económico potencial en la forma de una eventual señalización que logre estimular la confianza entre inversores, productores y consumidores y así obstruir el mecanismo de 'profecías autocumplidas'. En dicho mecanismo, es la incertidumbre la que llevaría a los diversos participantes en la economía a cancelar o posponer sus planes de consumo y/o inversión y, por ende, afectar adversamente a la economía. Es en estos tiempos donde la coordinación de políticas y señales son clave en el margen de influencia hacia la economía y sus riesgos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.