Las preocupaciones de Banxico
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Las preocupaciones de Banxico

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Las preocupaciones de Banxico

14/01/2020
Actualización 14/01/2020 - 12:29

Banxico suma ya 100 puntos base de ajuste a la baja en su tasa de interés de referencia. Todos, tanto mercados como analistas, anticipan que los recortes continúen. No obstante, la mayoría de los miembros de la Junta de Gobierno del Banco Central consideran que la lista de incertidumbres y riesgos es larga y vale la pena seguir un perfil gradualista en el ajuste. Así, el escenario de recortes superiores a los 25 puntos base parece ya lejano, la discusión se centraría entonces en el espacio que se tiene para continuar desmantelando la actual postura restrictiva. A continuación me concentro en tres de los mayores temores o incertidumbres que podrían estar detrás de la cautela con la que se maneja el Banco de México.

Primero, el significativo aumento en el salario mínimo para el año 2020 es un tema de preocupación. En particular, Banxico sería cauto ante la probabilidad de que dicha medida conduzca a incrementos salariales por encima de los avances en productividad y que esto genere presiones sobre el empleo y los precios. Desde mi punto de vista, y dada la actual fase de estancamiento económico, ubicaría una mayor probabilidad de observar un deterioro en el mercado laboral antes que presiones inflacionarias significativas.

De hecho, es importante notar que desde el año pasado, el ritmo de creación de empleo formal se ha desacelerado sensiblemente. No solo eso, tanto el desempleo como el subempleo se han incrementado en los últimos trimestres. Lo anterior en un ambiente donde dada la debilidad económica, las presiones sobre costos podrían traducirse en sacrificio de márgenes en productores o ajustes laborales dadas las difíciles condiciones para trasladarlos a precios finales.

Segundo, la inflación subyacente muestra una marcada persistencia y se ubica por arriba del objetivo puntual de 3 por ciento (actualmente ligeramente por debajo del 3.6 por ciento). No obstante, vale la pena darse cuenta que la inflación subyacente ya se encuentra por debajo de lo que parece ser su media histórica en 3.7-3.8 por ciento y todo luce para que continúe una tendencia descendente de la mano no solo del desahogo de presiones alcistas que se encontraban en la tubería, sino también de la mano de la debilidad económica. En este último caso, creo que es más factible ver un deterioro adicional en el entorno económico local, que un escenario de repunte y recuperación sostenida en nuestra economía.

Tercero, existe temor de que las finanzas públicas se deterioren. En mi caso, creo que este riesgo se encuentra más concentrado en la segunda mitad de la presente administración, es decir se trata de un riesgo de mediano plazo. Para el corto plazo, considero que se volverá a cumplir con la meta fiscal de 0.7 por ciento de superávit fiscal, aunque de la mano de nuevos ajustes en gasto, utilización de fondo de estabilización y posiblemente de la chequera del gobierno federal (cuenta corriente bancaria).

Cuarto, al Banco Central le preocupan las perspectivas crediticias de Pemex y el soberano. Considero que sus temores están bien fundamentados. Sin embargo, habría que preguntarnos qué tanto un evento de recorte en calificación crediticia ya se encuentra internalizado en los mercados financieros. En lo particular, mi impresión es que un escalón de degradación por parte de al menos una calificadora ya mantiene una probabilidad superior a 50 por ciento. La gran incertidumbre aquí sería la reacción de mercado relacionado con los bonos de Pemex, dado que existe el riesgo de que sea considerado chatarra por otra calificadora. He aquí lo que considero una de las principales incertidumbres para este año.

Tomando en cuenta lo anterior, algunos de los temores de Banxico podrían estar justificados, aunque la probabilidad de materialización no parecería ser la misma. Para este año, veo más factible cierto tipo de afectación de mercado (cambiaria) asociado a una posible degradación crediticia de Pemex que a observar presiones inflacionarias asociadas al reciente incremento de 20 por ciento en el salario mínimo. Así, creo que quedarían descartados ajustes a la tasa de fondeo diario de magnitud significativa y que el monitoreo de las posibles presiones inflacionarias será estrecho.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.