¿Dónde caben 1,000 millones de dólares?
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¿Dónde caben 1,000 millones de dólares?

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¿Dónde caben 1,000 millones de dólares?

09/06/2020

El Banco mundial ha autorizado un crédito de ese monto para México, el cual es equivalente a cerca de 22 mil millones de pesos. A continuación, desarrollo algunos puntos que considero relevantes para entender en qué contexto y rubro se “acomodan” esos recursos dentro de las necesidades de financiamiento del presente año. Lo anterior partiendo de la aclaración de las autoridades respecto a que dicho préstamo se entiende dentro de las fuentes potenciales de financiamiento público.

El Gobierno tiene varias alternativas de financiamiento, interno y externo. Y los organismos financieros internacionales son un conocido rubro de financiamiento externo, en conjunto con bonos denominados en monedas duras. De hecho, el Plan Anual de Financiamiento 2020 ya contemplaba cubrir necesidades de financiamiento del exterior por 54.3 mmp, con la finalidad de financiar parte de sus necesidades totales equivalentes a 1,909 mmp. En este punto, los cerca de 22 mmp del crédito del Banco Mundial bien tendrían cabida dentro del rubro de financiamiento externo programado para el presente año.

No obstante, llama la atención que esos 22 mmp serían superiores a los 12.7 mmp en financiamiento que se planeaba obtener a través de organismos financieros internacionales. En este punto, quizás se podría suponer que lo que cambió fue la composición de las fuentes potenciales de financiamiento, es decir, un nuevo balance entre emisión de bonos en los mercados internacionales y los créditos de organismos financieros.

Lo anterior no sería sorpresivo, tomando en cuenta que las autoridades están en constante análisis de las condiciones de mercado y suelen mostrar flexibilidad. Tal flexibilidad fue evidente desde el calendario de subasta de valores gubernamentales correspondiente al segundo trimestre. En específico, en el ámbito del financiamiento interno, se modificaron a la baja los montos promedios a colocar en referencias a mediano y largo plazos y se incrementaron los rangos a subastar en valores de corto plazo. Todo lo anterior en reconocimiento del contexto financiero.

En este punto vale la pena también añadir un hecho. Desde mediados de marzo de este año, la Secretaría de Hacienda señaló que las necesidades de financiamiento externas para el presente año ya habrían sido cubiertas. Lo anterior no es sorpresivo, se puede decir que ha sido una estrategia financiera consistente en los últimos años, sobre todo de cara a los recurrentes períodos de inestabilidad financiera global de los últimos 10 años.

¿Se habría optado por incrementar lo que se proyectaba financiar en el exterior durante el presente año? Lo que sabemos en este punto es que el crédito del Banco Mundial no es adicional a la deuda autorizada por el Congreso para el presente año. También sabemos que los recursos del crédito no están atados a un proyecto o rubro de gasto. En este sentido, constituyen un canal más de financiamiento anual.

Si es que no se me escapa alguna consideración adicional, de principio me quedaría con la impresión de que el crédito del organismo multilateral refleja flexibilidad en la búsqueda de mejores fuentes de financiamiento y una mayor apertura. Basta considerar que éste sería el primer financiamiento proveniente de un organismo internacional en lo que va de la presente administración. Hasta este punto solía pensar que estas fuentes de financiamiento serían evitadas en el contexto de una intención manifiesta de “no repetir fórmulas del pasado” en un ambiente de crisis económica.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.