Con “R” de recesión
menu-trigger
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Con “R” de recesión

COMPARTIR

···
menu-trigger

Con “R” de recesión

17/03/2020
Actualización 17/03/2020 - 11:48

La nueva crisis se desenvuelve. Los encabezados sobre la pandemia se mezclan con los de la debacle financiera. Ambas tienen sus propios ritmos y sus acentos. Ninguna de las dos tiene una fecha definida de término. En este punto una alimenta a la otra y a la primera muy probablemente le quedan meses. En este punto, y dentro del ámbito económico, vale la pena tomar un respiro e identificar los choques recibidos y los canales por los que se transmite. Lo anterior con el fin de comenzar a dimensionar lo que podría ser la contracción económica más pronunciada desde la gran recesión global de 2009.

Identifico al menos tres choques relevantes, actuando simultáneamente y en la misma dirección. El primero es la pandemia misma, por la que cada esfuerzo de contención o aplanamiento de su curva de contagio lleva consigo a tangibles consecuencias en la actividad económica. La segunda es el choque petrolero, el afán de golpear al competidor norteamericano ha llevado a una guerra de precios bajos y mantiene extremadamente bajas cotizaciones del crudo. El tercer componente ya lleva tiempo en México, es aquel que mantiene mermada la confianza en la inversión y que ahora se refuerza con la naciente desconfianza en que los esfuerzos para atajar la crisis de salud son suficientes y oportunos.

Los anteriores tres elementos se filtran a la economía a través de al menos cinco canales. El primero se encuentra del lado de la oferta, y tiene que ver directamente con el impacto de la pandemia en China y sus consecuencias en las cadenas productivas globales en general y en EUA en particular. Tarde o temprano, las decisiones productivas del vecino del norte tendrán una repercusión desfavorable en el entorno industrial local.

El segundo, ya del lado de la demanda, emerge del debilitamiento económico global e impacta adversamente al intercambio comercial. De dicho intercambio depende en buena medida el empuje exportador a nivel local. Es cierto que el pronunciado debilitamiento del peso Mexicano, más agudo que buena parte de sus pares con los que compite en EUA, podría atemperar la caída exportadora. Sin embargo, algo me dice que el efecto ingreso reinará sobre el efecto precio, traduciéndose en vientos en contra sobre las exportaciones mexicanas.

El tercero tiene que ver con el consumo dentro y fuera de las fronteras de México. Es de esperarse que el consumo mundial entre en un periodo de desaceleración o contracción en muchas latitudes, reforzando la debilidad en el intercambio comercial global. En lo local, es de esperarse que el ánimo precautorio lleve a una menor propensión a consumir que puede ser potenciada más tarde por una aceleración en el deterioro del mercado laboral.

El cuarto, ya mermado por la crisis de confianza, es la inversión privada. No es ningún secreto que en un entorno como el actual, se tiende a ser todavía más cauteloso con las nuevas inversiones. Resulta irónico que el choque actual ocurre justo cuando a la formalización del T-MEC no le resta nada -por aquello de los que no vieron pasar su aprobación exprés en el Congreso canadiense el viernes pasado.

Los choques están identificados, así como también algunos de sus principales canales de impacto. Resta ahora dilucidar en cuánto se contraerá la economía este año, cualquier estimación tendrá un amplio intervalo de incertidumbre -quizás más de lo acostumbrado-. Así comienza la nueva recesión.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.