Facilitar la acción con información
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Facilitar la acción con información

03/12/2019
Actualización 03/12/2019 - 4:50

A un año del inicio del nuevo gobierno federal, los programas sociales y la forma como se ejecutan cambió con relación a los gobiernos pasados. La actual administración busca eliminar los canales de intermediación en su entrega y atender a grupos que considera prioritarios bajo el enfoque de universalización. Ante este cambio, la información pública es un recurso estratégico para que la población conozca a qué apoyos tiene derecho, cómo obtenerlos, vigilar que no exista corrupción en su entrega y evaluar los resultados de la nueva política social. Todas y todos podemos solicitar información de los programas sociales. Sin embargo, pocas personas lo hacen.

En este sentido, en el INAI atestiguamos que las solicitudes de información se refieren cada vez más a datos que las personas necesitan para mejorar su vida cotidiana. Por ejemplo, la población pregunta por el conteo de semanas cotizadas para acceder a una pensión, los pasos a seguir para denunciar el tratamiento indebido de datos personales, información sobre las universidades Benito Juárez, programas para mujeres, entre otros. Las personas necesitan información para usarla de forma más concreta en su día a día. Consecuentemente, requieren políticas públicas que se la provean y en particular a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad a fin de que se empoderen y exijan los derechos que les corresponden. De esta necesidad surgió el Plan Nacional de Socialización del Derecho de Acceso a la Información (PlanDAI), que deriva del Programa Nacional de Transparencia, que ya está en marcha y fue diseñado de la mano con expertos.

En colaboración con los Organismos Garantes de los estados, desde el INAI acudimos a las comunidades a crear Redes de socialización, integradas por facilitadores a los que capacitamos para que transmitan su experiencia sobre los beneficios individuales y colectivos que tiene el uso de la información pública. Los testimonios son una muestra: Eduardo es un tutor sordo que decidió ser facilitador para transmitir a “otras personas como (él) que estar informados les ayuda a superar su condición de vulnerabilidad”; Fátima tiene discapacidad visual y piensa que “el DAI le ayudará a saber sus derechos, pero también sus obligaciones como ciudadana”; Naomi decidió aprender a ejercer el DAI para “enseñar a otros jóvenes a ser parte del cambio”; y Sofía está convencida de que “no hay mejor explicación (para ejercer el DAI) que hacerlo en persona porque se genera más confianza y más vinculo” entre quien enseña y quien aprende. También hay facilitadores que provienen de gobierno, José es un servidor público comprometido a que las comunidades de su municipio sepan “qué es lo que hay, qué se está haciendo, los recursos con que cuenta el gobierno, los programas sociales que se tienen”.

También trabajamos en alianza con otras instituciones, como el Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE) en el marco del programa “Jóvenes por la Transformación: Brigadas Comunitarias de Norte a Sur”, para formar liderazgos y fortalecer las capacidades de la juventud mexicana para que los beneficios del DAI trasciendan a las futuras generaciones. En esta alianza comenzamos en Chiapas, Nayarit, Estado de México, Ciudad de México, Jalisco y Oaxaca, y el próximo año nos extenderemos a todo el país.

Durante el 2019 formamos a 605 facilitadores, impactamos a 1,225 personas y ¡vamos por más! Cada intervención es diferente porque se adapta al contexto de cada comunidad, pero el factor común es el entusiasmo con el que las personas reciben la información y cómo el DAI les da certeza sobre aquello a lo que tienen derecho y los impulsa a exigir lo que les hace falta. La implementación de esta política nos ha enseñado que, por ejemplo, cuando personas con alguna discapacidad son conscientes de los programas a los que tienen derecho, rápidamente transmiten esta información a otras personas que se encuentran en la misma situación; mujeres indígenas que alertan a sus comunidades que sí hay recursos para financiar el centro de salud; pueblos que se unen para exigir la construcción de puentes peatonales para cruzar caminos altamente transitados y prevenir accidentes; madres y abuelas que asumen su ciudadanía y enseñan a sus hijos y nietos a defender sus derechos y muchos más.

Es momento de que la población utilice la información que requiere para mejorar su día a día en los estados, en los municipios y en las comunidades más apartadas. El PlanDAI es una apuesta del INAI y el Sistema Nacional de Transparencia para ponerla en las manos de la población que más la necesita. Así sumamos nuestros esfuerzos para que el DAI sea útil para construir un país más justo menos desigual.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.