Tecnología, la llave mágica para cambiar a todos
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Tecnología, la llave mágica para cambiar a todos

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Tecnología, la llave mágica para cambiar a todos

27/08/2020
Actualización 27/08/2020 - 13:34
columnista
Jeanette Leyva
Moneda en el Aire

Si algo han dejado claro estos meses es que la tecnología es la llave mágica para cambiar muchas cosas que por inercia o tradición se hacían físicamente, y ahora desde un celular o una computadora se puede hacer lo mismo de manera más fácil y rápida, como por ejemplo el pago de servicios, de créditos o compras en línea y transferencias. El universo se ha ampliado enormemente en el mundo financiero.

También cada día un gran número de empresas tanto comerciales como financieras anuncian sus planes piloto para integrar la tecnología, e incluso ir más allá con uso de inteligencia artificial para mejorar sus procesos. Un ejemplo es Arca Continental, que tiene un programa piloto de uso de inteligencia artificial en su línea de producción, ha explicado Mauricio Santos, el director de tecnologías de la firma.

Además el grupo trabaja en un piloto para ver a distancia a las 'tienditas' con cámaras y de esa forma verificar cómo está el producto acomodado, acorde a lo que establecen sus protocolos, y si cumplen reciben premios e incentivos. Si la idea funciona podría replicarse en más puntos de venta, según comentó en una mesa redonda con Ricardo Zermeño, director general de Select. Mucho de esto va de la mano también para que esos pequeños negocios no sólo exhiban de manera correcta los productos de la embotelladora más grande de América Latina, sino que acepten pagos con tarjetas, lo que revolucionaría a estos comerciantes, y no hay que olvidar que incluso en algún momento se ha pensado que con los camiones de esta empresa -que literal, llegan a cualquier lado- se conviertan en una especie de corresponsal bancario.

Pero no únicamente en las empresas o bancos se han visto avances mucho más rápidos en la adopción de nuevos modelos tecnológicos, sino también en el mundo regulatorio, y ahí está la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), que desde hace un par de años inició un proceso de supervisión basado en la tecnología e inteligencia artificial, modelo en el que el actual presidente ha reconocido, trabajan para aprovechar esas ventajas.

La CNBV, aseguró Pablo Graf a Gabriel Casillas, de Banorte, trabaja en el proyecto que han llamado 'Suptech' para que el supervisor sea más tecnológico y que ya no descanse en métodos tradicionales de allegarse de información y de discusión con las entidades de su situación y de las métricas de riesgo.

Por eso es que utilizarán las plataformas tecnológicas necesarias para relacionarse con los intermediarios, y ya empezaron obviamente con toda la industria de tecnología financiera que se encuentra en proceso de ser autorizado, la recepción de información lo harán sólo por esa vía.

Los recursos están saliendo desde hace un par de años del Banco Mundial y de otros organismos, aunque afirma, también han estado invirtiendo para saber cómo utilizar la gran cantidad de información que recibe. Un paréntesis: para que se den una idea, un banco procesa al año hasta 200 mil solicitudes de información de los reguladores.

El supervisor busca procesar esas grandes bases de datos que recibe para tener un mejor análisis y la visualización de los riesgos de manera más rápida y más eficiente sobre lo que está pasando con una entidad financiera, lo cual es muy positivo. Ojalá el avance y la adopción se dé de manera más rápida, ya que si bien aseguran que no han sufrido en esta administración un proceso de pérdida de capital humano, es un hecho que la gran cantidad de entes que deben supervisar y ante el problema económico que se viene en muchos de ellos por la cantidad de impagos que se prevén, deben tener claridad en que los datos e informes que reportan sean los correctos, y estar alertas en sus niveles de capital y solvencia para evitar malas sorpresas. Por lo pronto, la moneda está en el aire.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.