¿Sobrevivir o innovar?
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¿Sobrevivir o innovar?

15/09/2020
Actualización 15/09/2020 - 9:50
columnista
Jeanette Leyva
Moneda en el Aire

El destino alcanzó a las instituciones financieras, ya que deben ser no sólo más digitales, sino más rápidas, modernas y seguras y sobre todo poder ser utilizadas y entendidas por todos. El momento no es fácil, en plena crisis económica y sanitaria la inversión en innovación parece no ser del todo una prioridad.

En estos meses se ha visto la diferencia entre quienes sólo han seguido la inercia y las que tienen una apuesta de innovación para mejorar a sus instituciones financieras en el futuro.

Así es, aunque pareciera que la pandemia nos volvió más tecnológicos e innovadores, lo cierto es que muchas instituciones financieras y empresas no lo están viendo así. Ahí los resultados de un interesante estudio de Finnovista y Rainmaking.

Desde España, Fermín Bueno, co-founders y managing partners de Finnovista nos explica que pese a que se ha tenido un avance en el uso de la tecnología en servicios financieros, por ejemplo, muchas empresas e instituciones se enfocan sólo en el negocio, y no han puesto énfasis en los temas de innovación, ya que priorizan los resultados de corto plazo.

Luego de hablar con más de 300 ejecutivos de organizaciones de primera línea y líderes de las diferentes industrias para comprender cuáles son sus prioridades en estos tiempos de incertidumbre, si bien reconocen que deben acelerar la digitalización para satisfacer las necesidades de los clientes en un contexto de distancia social y trabajo remoto o hacer que la innovación sea un motor de crecimiento, lo cierto es que en la práctica no es un tema en el que estén invirtiendo para el largo plazo y en el que es urgente, por el bien de los negocios y de los clientes.

Y una moneda de oro que hay que seguir de cerca es lo que sucede en España, donde desde hace mucho tiempo se viene hablando de una fusión de los grandes bancos; la CaixaBank con Bankia dieron un paso al frente y anunciaron a los mercados que se encuentran en proceso de due diligence, un poco presionados por el Banco Central Europeo. La otra fusión que pide el BCE es la de Santander con el grupo BBVA, que tiene en México su principal fuente de ingresos.

La incertidumbre en aquel país y entre los banqueros es más que alta, recordemos que tienen tasas negativas y deben ser mucho más eficientes en el manejo de sus recursos, tanto que han eliminado una gran cantidad de sucursales.

En México es un tema que tendría un alto impacto de darse esa fusión, tanto así que por el tamaño, presencia y concentración que se tendría si esa fusión se logra, ya que BBVA y Santander no podrían cumplir con los requerimientos de la Cofece.

Por eso se especula, que de avanzarse el tema de la fusión en España, en México tendrían que vender forzosamente una parte de sus negocios para reducir su tamaño, e incluso se comenta que un banco mexicano estaría interesado en adquirir cualquier área que ofertaran estos dos gigantes españoles en nuestro país. En el otro lado del charco es un tema que está más que vivo y motivo de plática y especulaciones en todos lados; ya veremos si esta crisis logra tal fusión o se queda como un intento más, es un moneda que está, sin duda, en el aire.

Y una monedita que no podemos dejar pasar es la llegada en 2021 de Jane Fraser como la próxima presidenta de Citi, y que abre la posibilidad que el puesto que actualmente desempeña como directora global de Consumo, que anteriormente llevó el extinto Manuel Medina Mora, pueda ser ocupado nuevamente por un mexicano, en este caso Ernesto Torres Cantú, quién actualmente es el director para América Latina de Citi y donde ese cargo, ella previamente lo ocupó.

Si tomamos en cuenta esa escalera de ascensos, además del conocimiento del mercado de consumo y tener amplio reconocimiento, podríamos ver nuevamente a un mexicano en las grandes ligas de las instituciones financieras globales. Por lo pronto, la moneda está en el aire.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.