Los olvidados de la banca
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Los olvidados de la banca

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Los olvidados de la banca

06/06/2019

Desde el primer día de este mes, a los más de 800 mil sujetos que se tienen detectados por el Servicio de Administración Tributaria (SAT) como 'socios' de algunas de las populares plataformas tecnológicas como Uber Eats, Cornershop, Cabify, Rappi y Sin Delantal, por mencionar a las más populares, se les retiene ya impuestos del Valor Agregado y Sobre la Renta.

Si bien los 'socios conductores' de Uber, que son más de 250 mil, ya cumplían con sus obligaciones fiscales y la plataforma les retenía los gravámenes correspondientes, tras el acuerdo logrado a finales de mayo entre el SAT y las distintas plataformas, se les aplica una tasa de retención mensual del IVA del 8 por ciento y del ISR del 3 por ciento al 9 por ciento, lo cual si bien es un gran avance para el fisco, que tendrá mayores ingresos, para este casi millón de 'socios' de alguna plataforma puede no significarle nada.

Esto porque a diferencia de programas fiscales que hace unos años se diseñaron, como el de meseros por ejemplo, para contabilizar sus propinas que reciben en efectivo y poder tener acceso a créditos como el hipotecario, hoy esa parte en este programa no fue tomado en cuenta como un futuro incentivo, ya que los bancos reconocen que será un segmento que deben 'estudiar' bien antes de pensar en que pueden ser sujetos de crédito.

Diversos bancos consultados reconocieron que es una base importante de personas que trabajan con las plataformas, pero que deben 'entender' qué es lo que requieren, para poder diseñar quizás algo específico para ellos, ya que los rangos de edad de los 'socios' son muy diversos, así como el tiempo que trabajan y lo que ganan, lo que hace que quizá tengan que diseñar algo especial para ellos. Hoy esperan que más allá de la información fiscal que tendrán por el pago de impuestos que hacen, el tener acceso por parte de plataformas a más datos de cuánto es lo que trabajan puede significar un modelo de negocio distinto, como financiar bicicletas o motocicletas, y con las nuevas peticiones ambientales no suena descabellado, en un momento en que dar más crédito es parte de la tarea de los bancos, por lo pronto dicen, esperarán a que 'madure' el pago de los impuestos.

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Y en el otro lado de la moneda, sin duda quien ha ganado espacios en el sector financiero y empresarial del país es la comunidad LGTB+, que a diferencia de hace unos años, hoy parece que la inclusión es una realidad en el ámbito laboral y podemos ver a los bancos compitiendo por ver quién es el más abierto y que apoya a esta gran comunidad LGTB+.

Estos primeros días de junio al menos HSBC, Citibanamex y Scotiabank tienen ya puestas las banderas del arcoíris en sus principales fachadas, pero no sólo eso, en el caso de Scotiabank y HSBC hasta sus logos fueron modificados temporalmente con los colores que representan a esta comunidad.

En el caso de Scotiabank, en este mes realiza diversas acciones para apoyar a esta comunidad, además de los tradicionales contingentes en las Marchas del Orgullo LGBT+ en la Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara y Mérida, esta última por primera vez. En diferentes sedes alrededor del país darán conferencias impartidas por It Get’s Better México, asociación sin fines de lucro cuya misión es inspirar, empoderar y conectar a la juventud LGBT+.

Mientras que HSBC México impulsa sus políticas internas a través del Grupo de Afinidad 'Orgullo', que realizan acciones de sensibilización y educación para asegurar un entorno incluyente para la comunidad LGBT+. Este grupo se conformó desde 2017 y lo integran 448 colaboradores en el país.

Y claro Citibanamex ha sido precursor de importantes cambios laborales, como el dar el mismo tiempo de incapacidad a una pareja que adopta un niño por mencionar el más reciente. Sin duda, pequeños avances que ojalá permeen a la par de mayor igualdad entre hombres y mujeres. Por lo pronto, la moneda está en el aire.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.