El banco favorito del sexenio, ¿será Azteca?
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El banco favorito del sexenio, ¿será Azteca?

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El banco favorito del sexenio, ¿será Azteca?

05/02/2019

Muchos podrán decir hoy que Banco Azteca se encuentra en su mejor momento, y quizás tengan cierta razón, los astros se han ido alineando para encontrarse en el centro de la atención de todos, pero por sí sola la institución ha revolucionado muchos de los servicios financieros en el país en los últimos quince años, lo que lo ha hecho una institución quizás más grande por el número de clientes que tiene, que varios de los que conforman el poderoso G-7 que está integrado por los bancos internacionales y dos mexicanos.

Si bien es cierto, Banco Azteca tiene hoy muchos factores a su favor para pensar que puede ser el banco favorito de este sexenio, por el hecho de que el grupo empresarial del que forma parte la institución se ha mantenido cercano desde la campaña con el ahora presidente Andrés Manuel López Obrador; también, porque hace unos años el banco fundara, junto con otros bancos de menor tamaño y capital mexicano, una asociación que llamaron Unifimex, para buscar una regulación diferenciada y ser escuchados por las autoridades y que presidió todo ese tiempo Adalberto Palma, y hoy éste encabece la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. A esto sumamos que desde el pasado viernes Luis Niño de Rivera, presidente del Consejo de Administración del banco, será a partir de marzo el próximo presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), lo que hace pensar que el banco tiene todo a su favor para que al menos estos dos primeros años se consolide aún más en una pieza clave en el sistema financiero, pero por el impulso que se podrían dar a temas regulatorios que beneficien a bancos de menor tamaño y de la forma de hacer banca para llegar a más mexicanos.

Por eso, por un lado, parecieran injustas las críticas que ha recibido por haber sido elegido para la emisión de tarjetas de débito de programas sociales, todos olvidan que ahí ya participan otros bancos y que ellos sólo se suman a lo que ya se hace actualmente, si se debe licitar o no, es otro tema y ese al igual que lo de las compras de las pipas, corresponde a la nueva administración explicarlo y transparentarlo.

Para muchos Banco Azteca puede convertirse en el banco preferido de este sexenio, pero millones de sus clientes ya lo prefieren porque tiene ya muchos años operando; sólo por tamaño, y si, por ejemplo, se contabilizarán adecuadamente las utilidades de las unidades financieras que no están integradas dentro del banco, podrían fácilmente estar en segundo o tercer lugar, considerando el indicador de ganancias. Con la administración que ha llevado Alejandro Valenzuela ha logrado tener crecimientos importantes en todas las unidades, y Azteca sin duda por tamaño y por el segmento en que operan puede ser imitado, atraer clientes de ese segmento, mantenerlos y ganar, pero no es tarea sencilla. La principal crítica que reciben son las tasas de interés que cobran en unos productos, pero siendo sinceros, a ese segmento son pocos los bancos que voltean a verlos.

En la ABM ya han sido presidentes directores de bancos de menor tamaño y de capital mexicano, Banco Azteca no es el primero, gobiernos y bancos siempre han trabajado juntos en temas de inclusión y bancarización, es algo que les conviene a ambos, aunque ahora el reto parece mayor. Llegar realmente a los mexicanos excluidos con servicios financieros de primer nivel a bajo costo o incluso gratis, ese sin duda será el reto, por eso la moneda está en el aire.

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Y en el otro lado de la moneda, con el bloqueo por parte de maestros en las vías en Michoacán más de una financiera dice que es más que entendible si el conflicto es por falta de pagos, ya que aseguran que si con alguien no volverían a operar ni a prestarle dinero es precisamente al gobierno que encabeza Silvano Aureoles, porque simplemente pagar a tiempo no es lo suyo. Por lo pronto la moneda está en el aire.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.