Bancos medianos, ¿serán los salvadores?
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Bancos medianos, ¿serán los salvadores?

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Bancos medianos, ¿serán los salvadores?

07/07/2020
columnista
Jeanette Leyva
Moneda en el Aire

Comprar la cartera, fusionarlos, comprarlos en su totalidad, darles asistencia técnica y administrativa, que los liquiden o revoquen la licencia, en fin, son la lista de opciones e ideas que en las últimas semanas han surgido en las conversaciones efectuadas entre directivos de grandes bancos, dueños de pequeños o medianos bancos en torno a cómo mantener una imagen sana del sistema bancario nacional.

Con el proceso de liquidación iniciado en contra de Banco Ahorro Famsa (BAF) la semana pasada, estas conversaciones se han incrementado aún más y varios de los directivos y dueños con quienes hemos platicado reconocen que ha habido pláticas informales para ver qué bancos que tengan algunas observaciones o problemas a futuro puedan sumarse a otras instituciones de tamaño medio para evitar cualquier situación similar en el futuro.

Si bien a nivel sistema, como hemos comentado, la fortaleza de la banca es alta, ya que tiene niveles de capital que cumplen con Basilea III, hay bancos que aún cuando cumplen con el capital pudieran tener mayores presiones originadas por planes de negocios que no han despegado, mayor morosidad por el nulo crecimiento de la economía y en donde el Covid-19 fue la ‘manzana envenenada’ que les pueda dar el punto final en sus aspiraciones para seguir operando y ganando mercado.

México tiene hoy bancos de tamaño mediano que han crecido y tienen muchas fortalezas como Banregio, Mifel, Bajío, Azteca por mencionar algunos, que podrían absorber algún banco pequeñito que visualicen las autoridades que pudiera tener problemas en el futuro y que desde luego les haga sinergia en su modelo de negocio. Luego de lo sucedido con Famsa consideran que ese camino podría ser más eficiente que liquidar un banco y pagar a los ahorradores del fondo del IPAB.

Por cierto, se menciona que un banco se acercó a pedir información de Famsa para ver si le ayudaban y evitar lo que ya sabemos, y nada más no tuvieron respuesta de los dueños.

Otra opción que podría ser viable nos comentan varios directores y dueños de bancos es que se proceda a la compra de la cartera sana o de aquellos activos que pudieran generar valor a otras instituciones financieras, pero ahí podrían enfrentarse a los accionistas de estos pequeños bancos, que quisieran (quizá con justa razón) recuperar algo de lo invertido y pretendan venderlo con toda y licencia bancaria, lo cual para un banco ya en operación tener dos licencias bancarias no le sirve de nada y por el contrario, genera costos en estos momentos en que deben cuidar cada peso que gastan.

Otra alternativa es que le pidan a los bancos grandes y medianos que administren los otros bancos en lugar de liquidarlos, que le renten el sistema como una terciarización de la operación, pero esa opción tendría que ser avalada hasta cierto punto por la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece).

Lo cierto es que hay preocupación entre el gremio, que insisto no por que no haya fortaleza a nivel sistema o porque no estén tomándose medidas adicionales como inyección de recursos y que eleven su capital aún más los bancos que han sido llamados por la autoridad, sino que hablar de una liquidación o quiebra no es un tema que les agrade escuchar, pero que dado el panorama actual es difícil decidir que camino seguirán, dicen, por eso la moneda está en el aire.

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Y en el otro lado de la moneda, no se asuste si en los próximos meses ve una larga lista de bancos que presentan peticiones de concursos mercantiles ante tribunales, pero ojo, un negocio y actividad de los bancos es administrar fideicomisos y por ello, presentan a nombre de sus clientes las peticiones, no es que sean ellos los que están mal, sólo están en ese proceso. Un ejemplo, Mifel presentó a nombre de unos clientes una solicitud de concurso mercantil, pero este banco está sin problema alguno.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.