Moneda en el Aire

A borrar los historiales crediticios

Una propuesta en la Cámara de Diputados plantea que las entidades financieras conserven los historiales de personas físicas por un . y no por 72 meses como se hace ahora.

En cada Legislatura, ya sea en la Cámara de Diputados o de Senadores, se presentan infinidad de iniciativas para modificar leyes que buscan beneficiar a los usuarios de servicios financieros, muchas de ellas tienen buenas intenciones, ya que se pretende a veces abaratar los costos de los servicios y productos financieros, aunque el efecto puede ser todo lo contrario.

Ya vimos, por ejemplo el año pasado, con la propuesta de reducir o eliminar algunas comisiones el efecto que tuvo en la confianza y en las acciones de los bancos, que aunque más tarde se recuperó es un tema que continúa hoy discutiéndose en la búsqueda del mejor camino para que los bancos cobren menos o eliminen algunas de las comisiones más caras. Y a unos días de que termine el periodo legislativo el dictamen avanza, pero no se tiene certeza aún de que se alcance a concluir en los siguientes días todo el proceso.

Hoy en Diputados también la Comisión de Hacienda y Crédito Público revisa la propuesta para reformar los artículos 20 y 23 de la Ley para regular las Sociedades de Información Crediticia.

Esta propuesta hecha por el diputado Jorge Alcibíades de MC plantea que las entidades financieras conserven los historiales de personas físicas por un periodo no mayor a 12 meses, y 24 meses en caso de personas morales y no por 72 meses como se hace ahora.

No hay que olvidar que las sociedades de información crediticia, o sea el Buró de Crédito que es uno de los más conocidos, tienen el historial de todos, ya sean buenas o malas referencias de las instituciones del sector financiero y también de empresas comerciales que reportan, lo que ha permitido en los últimos años que los financiamientos que se otorgan sean con base no solo en la capacidad de pago, sino también al tomarse en cuenta cómo y con qué puntualidad se ha pagado, y con base en ello, se otorga determinada tasa de interés en ciertos productos como el hipotecario.

Para el legislador es "excesivo" que se conserve la información por seis años ya que se les impide a personas físicas y morales el acceso al crédito, reducir el tiempo dice que evitaría la proliferación de fraudes que se comenten ofreciendo servicios para borrar el mal historial.

Pero hoy quizás no sepa, que además de esos fraudes, también ha proliferado otro que defrauda a instituciones financieras, empresas y personas, en el cual los delincuentes crean negocios o utilizan a usuarios para crearles un excelente historial crediticio durante uno o dos años para acceder a buenos financiamientos y luego desaparecer, con lo cual todos salimos perjudicados.

Esto, simplemente porque se incrementa el riesgo de prestar y al haber poca o nula efectividad en los procesos de recuperación de financiamientos, no existir tribunales especializados tanto en este tipo de delitos, ni tampoco en lograr que un verdadero deudor pague lo que debe (no hay que olvidar que las instituciones también son muy buenas a veces para cobrar a quién no debe) ha creado un círculo negativo, en donde las instituciones se escudan para no reducir las tasas de interés en ciertos productos, al alegar el alto riesgo para recuperar un bien financiado.

Quizás una reforma más profunda, donde se premie a quienes han pagado puntualmente y prestarles a menores tasas de interés sea de mayor ayuda con un historial de seis años, de la mano con la agilidad en la recuperación de bienes que se financian y no se pagan, en donde tanto buenos clientes y pagadores, e instituciones financieras y empresas ganen. Por lo pronto, la moneda está en el aire.

COLUMNAS ANTERIORES

Hipotecas, una inversión en tiempos de incertidumbre
Revolución en la banca

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.