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Un símbolo

15/01/2020
Actualización 15/01/2020 - 12:03

Y viene de regreso. El avión presidencial, comprado en tiempos de Felipe Calderón y disfrutado como nuevo, cero kilómetros, por el presidente Peña Nieto, no ha conseguido comprador. Una de las banderas de campaña del actual presidente, López Obrador, sigue sin final feliz, tras 13 meses en el exilio en California y con más de 42 posibles compradores que no han dado el paso definitivo.

El palacete aéreo regresará a México y ahora se podrá vender, rentar o compartir, así lo anunció el presidente del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), Jorge Mendoza, quien también ha presentado un hermoso folleto con las mejores fotografías del lujoso avión. Con frases como: “usted, sus ejecutivos, sus principales productores, sus vendedores élite, así como sus más preciados socios, podrán disfrutar de una experiencia de viaje reservada hasta ahora únicamente para jefes de Estado”, u “Orgullo nacional: la aeronave exhibe los símbolos más auténticos de México en diversas y variadas formas, distinguiéndose el Escudo Nacional, así como los colores patrios”, ver las fotografías del interior nos recuerda el porqué la llegada de Andrés Manuel López Obrador significó un cambio de régimen, otra manera de entender el abismo entre gobernantes y gobernados.

Se ha calificado como una derrota presidencial la venta fallida, yo creo que era un proceso más que evidente, no sólo se necesita tener más de 130 millones de dólares sino la capacidad de mantenerlo. Estando parado en Estados Unidos, este año, le costó al erario 13 millones de pesos para su preservación y 15 millones más para su mantenimiento, además de 80 mil pesos semanales para que la nave esté en condiciones de vuelo; el 'exceso' aéreo ha quedado como un testimonio de lo que era ver desde arriba este país.

Ahora, el Boeing 787-8 será expuesto junto a otras 28 aeronaves que el gobierno subastará para venderlas o rentarlas; realmente la posibilidad más cercana de las planteadas ayer por el gobierno federal es la de una venta compartida a través de 12 empresas. El Presidente insistió que con el dinero obtenido se mejorarían equipos médicos y la atención en hospitales, una declaración poco afortunada después del fracaso inicial de la puesta en marcha del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi).

Realmente lo que tenemos en ese avión no es más que un símbolo, y debe ser tratado como tal, el Presidente jamás va a usarlo porque eso sí sería una derrota y en el mejor de los casos se va a malbaratar y se repartirá el dinero en programas sociales. Pero quedará como eso, como un exceso, y un motivo más de por qué le llegaron los 30 millones de votos a López Obrador en julio de 2018.

Dicho esto, ojalá el gobierno actual use el avión como un premio para mexicanos ejemplares, niños que tengan que hacer un viaje a olimpiadas del conocimiento o para trasladar deportistas que nos representen en Juegos Olímpicos, repito se trata ahora sólo de un símbolo. Seguramente algo se le ocurrirá a Andrés Manuel para voltear la moneda del privilegio que significa aún en la cabeza de millones de mexicanos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.