Serenatas virtuales
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Serenatas virtuales

07/05/2020
Actualización 07/05/2020 - 14:58
columnista
Javier Risco
La Nota Dura

El arte se ha adaptado a la reclusión; los museos organizan pasajes virtuales con la tranquilidad de no decirle al visitante que está muy cerca de la obra; en el teatro, varios actores presentan en solitario monólogos de cuarentena, lo llaman tercera llamada, y extrañan la risa inesperada de las butacas llenas; los escritores no extrañan, están acostumbrados al confinamiento, pero la mayoría dice que “no se puede concentrar”; de la gastronomía, resulta que todos éramos chefs en potencia, lo único que necesitábamos era tener la autopista despejada a la cocina; en la música, varios cantantes, músicos y directores de orquesta han decidido conectar sus cámaras, ponerse sus audífonos, cerrar los ojos e imaginar que están en una sala de conciertos entre su sala y el comedor; sobreviven por el arte, aunque la cartera se adelgaza y la preocupación llega.

De todas estas formas de expresión hay una que está en el fondo del olvido, los mariachis. Ícono único de nuestro país y bandera innegable cuando en tierras lejanas nos da el síndrome del jamaicón, sus serenatas son imposibles en tiempos de reclusión. Acompañantes de fiestas, comidas, declaraciones amorosas y hasta velorios, la gran mayoría de las veces para su disfrute se necesita más de uno como público –por supuesto existen los solitarios, pero son los menos. Además, el mariachi requiere al menos cuatro músicos bien afinados –guitarra, guitarrón, violín y trompetas– y esto complica respetar las reglas de sana distancia. Garibaldi está vacío, hay algunos mariachis rebeldes, otros que no creen en el virus y otros que están obligados por la necesidad de al menos sacar lo del día; la caída, de acuerdo con sus propios números, es de cerca de 85 por ciento.

Ayer me encontré con un pequeñísimo salvavidas para la industria, pero bueno, en estos momentos ningún esfuerzo es menor. Una de las más importantes plataformas de comercio en línea regalará serenatas a todas las madres de México. Serenatas virtuales en la cuenta de Facebook de la empresa: tres videos de cinco minutos cada uno, “en los que los mariachis interpretarán varios popurrís con las canciones más emblemáticas para festejar a todas las madres mexicanas y que podrán cantarse en familia”. ¿Hay acaso una noticia más mexicana que ésta en esta cuarentena? Mariachis contratados para interpretar canciones a distancia el Día de la Madre, no creo que haya algo más patriótico. La empresa de comercio en línea donará 150 mil pesos a la Fundación Cultural del Mariachi para apoyar con despensas a los artistas y sus familias, lo que equivale a mil 200 canciones junto al Tenampa –digo junto, porque en el Tenampa son más caras.

La idea me parece maravillosa, si la Fundación Cultural del Mariachi mantiene el ejercicio creo que podría ser una ventana de oportunidad para miles de mariachis, organizándose en línea y cantando los fines de semana; decenas de familias en cuarentena, parejas en casa o solitarios inspirados podrían pagar algunas canciones para ayudar a cientos de músicos callados.

La reacción en redes ha sido positiva, las madres se emocionaron y los extranjeros están vueltos locos al saber que también ellos podrán disfrutar de un pedazo de ese lejano Garibaldi. Haz patria y contrata un mariachi online.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.