Sentido común
menu-trigger
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Sentido común

COMPARTIR

···
menu-trigger

Sentido común

03/07/2019
Actualización 03/07/2019 - 13:03
columnista
Javier Risco
La Nota Dura

“Elucidación del genoma del frijol. Atención del cáncer pancreático y colorrectal. Ayuda en desastres naturales. Genómica evolutiva humana y de poblaciones. Avances contra el dengue. Seguridad Nacional. Rescate de la papaya. Cemento sustentable. Cultivo de piel humana. Contra el cáncer de mama. Secuenciación del genoma del maíz. Agricultura sostenible y reducción del uso de agua. El control de la epilepsia. Preparatoria y Universidad en línea. Microorganismos benéficos para la agricultura”.

Son las investigaciones que han impreso en pancartas y que alcanzo a leer en las fotografías que circulan en Internet de la protesta de investigadores y científicos del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN (Cinvestav). Veo mujeres que apenas comienzan sus veinte y otras que llevan un camino recorrido en la investigación. Veo hombres de poco más de treinta y otros que rozan los sesenta. Algunos han llevado a sus hijos porque han salido de vacaciones. Se dieron cita en Palacio Nacional con la finalidad de darle una carta al presidente López Obrador, una carta que hace cinco peticiones: La exención al Cinvestav de la aplicación de la Ley de Remuneraciones, que en sus cláusulas contempla la posibilidad de exentar a aquellos trabajos de alta especialización, cuyo desempeño exige una preparación, formación y conocimiento excepcionales; la restitución del Seguro de Gastos Médicos Mayores; la autorización para que se mantengan los apoyos a la ciencia de fundaciones privadas, bajo las estrictas revisiones académicas con las que han operado hasta ahora; la no aplicación de recortes al presupuesto de la institución, que en su operación no ha aumentado desde 2013; la elaboración de una estructura jurídica adecuada para la institución que permita mantener y estimular el trabajo que se desarrolla en la misma. No piden nada más que lo justo, lo digno para seguir realizando su trabajo que es investigar, descubrir y difundir. Entiendo los recortes en tantos rubros del gobierno, concibo esta nueva forma de gobernar, este ímpetu por “arrancar de raíz al régimen corrupto”, que se acaben los privilegios, incluso que se apueste por una distribución antes que caer en la puerta del crecimiento, son cambios necesarios que aplaudo, pero, ¿qué daño hace la ciencia? ¿Por qué ahorcar a investigadores y científicos?

La carta la redactaron a inicios de junio, tiene fecha del 6 de aquel mes. Nadie los escuchó, nadie les contestó, nadie los peló. Ayer protestaron, tienen la esperanza de concluir sus investigaciones, de seguir con trabajo, de no perderlo todo.

Los investigadores tienen un gesto de preocupación. No es la primera vez que se ven en apuros, llevan una década luchando y mendigando presupuesto. Los gobiernos mexicanos han dejado a la ciencia en el último cajón y el gobierno actual ni siquiera eso… todo indica que la quiere desechar. En dos años el Cinvestav llegará a 60 años, no puedo imaginar un México sin la generación de conocimiento de este Centro de Investigación, diverso, capaz de dibujar el mapa de la piel y contribuir a una discusión con argumentos sobre la Seguridad Nacional, así de variopintas son las mentes que trabajan aquí.

“Que se paguen su propio seguro, mantenidos”, leo en redes sociales sobre su exigencia de un seguro de gastos médicos mayores. Su respuesta a esta petición deja callado a cualquiera: “El seguro protege a los investigadores que trabajan con materiales peligrosos como organismos patógenos, compuestos radiactivos o tóxicos y con equipos de emisión de altas energías, todos ellos potencialmente dañinos para la salud”, la exigencia del sentido común. Ojalá el presidente apele a esto último, al sentido común. Creo que nadie le debe recordar la importancia de la ciencia, él la sabe, no se entiende el progreso sin ella, no se entienden refinerías, trenes, su operación de corazón que le salvó la vida… sin la ciencia nada hubiera pasado ni pasará. Ojalá llegue pronto el sentido común de este gobierno con su trato a la ciencia, sólo eso.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.