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Resguardo nacional

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Resguardo nacional

24/11/2020
Actualización 24/11/2020 - 13:54
columnista
Javier Risco
La Nota Dura

Era 17 de octubre y las autoridades de la Ciudad de México habían anunciado que las puertas del Convento de San Hipólito permanecerían cerradas el 28 de octubre para todos los fieles de San Judas Tadeo. La última semana de aquel mes ya registraba ese preocupante 'rebrote' de contagios y la tendencia a la baja del porcentaje de ocupación hospitalaria registrado en septiembre se desvanecía. Así lo informaban las autoridades: “Ante la emergencia sanitaria por Covid-19, y para evitar contagios masivos por esta enfermedad respiratoria, el Gobierno de la Ciudad de México y las autoridades eclesiásticas del templo de San Hipólito y San Casiano acordaron que sea virtual la ceremonia anual a San Judas Tadeo, a realizarse el próximo 28 de octubre (…) El miércoles 28 de octubre, día del santoral que corresponde a San Judas Tadeo, se exhorta a los feligreses a quedarse en casa, montar un altar y en familia seguir la transmisión de la misa, a las 12:00 horas, con el fin de evitar aglomeraciones, ya que anualmente se registra un numeroso arribo de devotos”. Cerraron un par de estaciones de Metro y se cruzaron de brazos. ¿Qué pasó el miércoles 28 de octubre? A continuación, parte de la crónica publicada en Animal Político: “Cientos de personas ignoraron las medidas de confinamiento establecidas en la Ciudad de México por el Covid-19 y se congregaron afuera de la iglesia de San Hipólito para conmemorar el día de San Judas Tadeo (…) En un inicio las autoridades eclesiásticas dijeron que el templo no sería abierto para evitar aglomeraciones, sin embargo, ante el alto número de personas, la mañana de este miércoles la iglesia abrió sus puertas”. El reporte publicado en EL FINANCIERO Televisión rescataba declaraciones de los feligreses diciendo que a ellos nada los iba a detener, porque cómo iban a faltar si le habían rezado a San Juditas “de no morirse de Covid y seguían ahí”. Desde los medios comentamos que era la aduana perfecta para conocer la coordinación entre la Iglesia y las autoridades locales, previo a la magna celebración el próximo 12 de diciembre en la Basílica de Guadalupe. Fue un fracaso.

Ayer se anunció un acuerdo entre el Gobierno de la Ciudad de México, la Arquidiócesis Primada de México, la Conferencia del Episcopado Mexicano y la Basílica de Guadalupe, señalando que “es importante enfatizar que las condiciones sanitarias que vive el país a causa del Covid-19 no nos permiten en esta ocasión celebrar a la Virgen (…) La Basílica de Guadalupe permanecerá cerrada del 10 al 13 de diciembre (…) Para la celebración ha preparado un amplio programa de actividades que podrán seguir a través de la televisión abierta e internet”. Exactamente lo mismo que el 28 de octubre pasado, y ya conocemos la historia. ¿Qué harán esta vez las autoridades para evitar el fracaso de su campaña? Aunque el Presidente ha insistido en evitar cualquier medida punitiva, parece que la 'responsabilidad individual', cuando se pone a prueba con actos de fe, se ignora por completo. Quedan 18 días para la celebración, supongo que comenzará una agresiva campaña nacional por parte del gobierno de la ciudad y el federal para evitar que peregrinos, que comienzan su caminata en un par de días, sepan que su viaje este año será en vano. Van tarde las autoridades, el impulso de comunicación también debe venir por parte de las autoridades eclesiásticas, recordar pueblo por pueblo que la Basílica cerrará, que la celebración no será y que habrá que esperar y seguirla por televisión. Lo que anunciaron ayer no alcanza, el 12 de diciembre puede convertirse en un pico nacional de contagios por la convocatoria de millones; a ver si el Presidente hace el milagro de convocar a un resguardo nacional.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.