Predecir el horror
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Predecir el horror

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Predecir el horror

03/12/2019
Actualización 03/12/2019 - 12:17

Cuánto nos ha costado la violencia en este país. En los últimos diez años el crimen organizado no solo se ha llevado vidas, la tranquilidad de varias generaciones y la cara de un México que ya no recordamos. No, la violencia también se ha llevado a varias mentes lúcidas de nuestra generación. En un país en el que se entierran a miles para desaparecerlos; en un país en el que madres, hermanos, amigos, buscan a los que les faltan, a los que un día se fueron y no volvieron; en un país en el que un grupo de personas se organiza con pico y pala para desenterrar fragmentos óseos imposibles de procesar; un grupo de científicos, politólogos y sociólogos han tratado de predecir la existencia de fosas, sí, así como lo lee, en este país la ciencia se ocupa de la desgracia porque no hay otra salida.

Human Rights Data Analysis Group (HRDAG), Data Cívica y el Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana (PDH Ibero) han diseñado una herramienta que permite identificar los municipios en el país que tienen una probabilidad alta o baja de tener fosas clandestinas, ¿por qué? Porque la ciencia será lo único que nos saque de la crisis humanitaria que vivimos en este país; nos hemos dado cuenta que ni los discursos, ni las mismas estrategias de seguridad han avanzado algo en la última década. Politólogos, sociólogos, matemáticos, programadores y científicos se han dado cuenta que con los datos –los reales, no otros datos– se puede aportar más que cualquier promesa de campaña.

¿Cómo? “Human Rights Data Analysis Group desarrolló un modelo estadístico de predicción llamado Random Forest, que reúne: (1) los 2 mil 458 municipios del país (corte de 2016); (2) la información que se desprende de la base de datos, generada por el PDH Ibero, respecto a los hallazgos de fosas clandestinas reportadas por la prensa anualmente desde 2013 a 2016; (3) indicadores geográficos y sociodemográficos e indicadores de violencia en cada uno de estos municipios, a los que denominaron 'covariantes', reunidos por Data Cívica”, con esta información el modelo estadístico identifica las variantes que tuvieron los municipios con uno o más reportes de fosas clandestinas, consignados por la prensa.

Cuando se tienen estos municipios se echa andar el modelo para que identifique municipios similares, pero que no hayan sido observados. Al final “el modelo asigna una probabilidad estadística al resto de los municipios en todo el país de encontrar fosas clandestinas, a partir de lo que sabemos de aquellos municipios en los que sí se han encontrado”.

Aunque son claros en sus conclusiones al decir que NO se puede asegurar la presencia de fosas en las predicciones, aunque existan “altas probabilidades”, no deja de llamarme la atención la ocupación de la ciencia en nuestro país, ¿qué estarían haciendo un programador, un matemático, un sociólogo y un científico de datos, si no estuviéramos hundidos en esta crisis humanitaria? También la violencia nos quita futuro, nos quita progreso.

Cuando varios hablamos de OTRA estrategia de seguridad, también nos referimos a esto. ¿Cuánto del presupuesto está destinando el gobierno para el desarrollo de ciencia contra el crimen organizado? Aquí hemos aplaudido la creación del Ecosistema Nacional Informático de personas desaparecidas, desde el Conacyt, pero, ¿qué más se está desarrollando desde el gobierno federal? El primer año ha sido un fracaso en materia de seguridad, el segundo y tercero pondrán a prueba a la Guardia Nacional; sin embargo, es fundamental que la Comisión Nacional de Búsqueda y la Fiscalía General abracen estos proyectos, así como lo han recibido desde la esperanza varios colectivos que buscan a sus desaparecidos, esos que no saben de discursos ni promesas, sino de datos, pala y tierra. (Para revisar la investigación http://datacivica.org/assets/pdf/Fosas_web.pdf )

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.