Ojalá 'piensen en sus mamás'
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Ojalá 'piensen en sus mamás'

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Ojalá 'piensen en sus mamás'

09/09/2019

Los dos les hablan a los delincuentes.

Los dos conocen la violencia desbordada; sin embargo, uno de ellos la vive.

En el reportaje titulado “En el corazón de la guerra en México”, Héctor Zepeda, el comandante Teto, líder de un grupo de autodefensa en Michoacán, le dice al periodista español Jacobo García, del diario El País: “No permitiremos que vuelvan los asesinatos, las extorsiones ni los secuestros. Y ahí están los datos para demostrarlo. Desde que las autodefensas vigilan Coahuayana todos los delitos de alto impacto se han reducido a cero. Somos el pueblo unido para defender a nuestras familias (…) Y tú crees que a estos hijos de su chingada madre hay que darles abrazos y no balazos, como propone el gobierno”.

A 752 kilómetros del comandante Teto, el presidente Andrés Manuel López Obrador no sólo les pide abrazos no balazos, apela a la moral, al corazón de los delincuentes, a una revolución en sus conciencias. En Tula, Tamaulipas, el Presidente les habla y les dice a los miembros del crimen organizado: “Están mal, así no es la cosa. Yo los llamo a que recapaciten, que piensen en ellos, pero sobre todo que piensen en sus familias, que piensen en sus madres, sus mamacitas”.

¿Habrá algún delincuente que se detenga en las palabras de López Obrador? ¿Que atienda al llamado de pensar en su madre antes de colgar a una persona de un puente o de cobrar el derecho de piso de una panadería? ¿Por qué el Presidente les pide a los delincuentes que “ya le bajen”? ¿Es la manera correcta de dirigirles un mensaje? No dudo que sea original y que sea una estrategia que hasta el momento no ha sido probada, pero parecería que en nuestro país apelar a las buenas intenciones escondidas de los delincuentes parece una estrategia perversa más que efectiva.

La guerra contra el crimen organizado sigue. Michoacán es una muestra palpable, municipios con grupos de hombres armados que dan cara contra el Cártel Jalisco Nueva Generación, en carreteras donde no se atreve la Guardia Nacional a dar un paso. Basta revisar el reportaje del periodista José Raúl Linares en el semanario Proceso para darnos cuenta que se necesita una estrategia, no sólo un despliegue o presencia. Después de la llegada de más de 56 mil elementos de la Guardia Nacional a todo el país, un análisis estadístico elaborado por varios corresponsales de la revista Proceso reveló que “en las entidades donde tomó el control el nuevo cuerpo de seguridad los delitos no han disminuido; algunas incluso registraron un ligero aumento en homicidios dolosos y extorsiones”.

Hasta cuándo alcanza el discurso pacifista, a los cuántos meses el presidente López Obrador verá la eficiencia de sus palabras, ¿qué sucede si los delincuentes no piensan en sus mamás y siguen asesinando mexicanos? Parece que lo único para lo que servirán las palabras del Presidente es para un anecdotario, nada más.

La inercia de la violencia sigue en ascenso, todo indica que 2019 será el año más violento en la historia moderna de este país; sin embargo, será el año en el que se le permita al Presidente voltear al pasado y señalarlo, después de este al menos esperamos una estrategia, un camino a seguir, justicia restaurativa. Es cierto, es imposible regresar la paz a este país en 12 meses, pero sí es posible ver un trabajo efectivo, una táctica que nos diga que en 5, 10, 15 años dejaremos de matarnos, dejará de haber municipios en Michoacán con sus pobladores armados hasta los dientes y la gente volverá a caminar tranquilamente por sus pueblos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.