Nadia Verónica Saro
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Nadia Verónica Saro

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Nadia Verónica Saro

10/03/2020
columnista
Javier Risco
La Nota Dura

El domingo 8 de marzo también asesinaron a mujeres en México.

Mientras cientos de miles marchaban por todo el país pidiendo un alto a la violencia feminicida, un padre reconocía el cuerpo de su hija que había aparecido la madrugada de ese domingo con varios disparos.

La tragedia ocurrió en Salamanca, Guanajuato. Es la historia de la joven Nadia Verónica Saro, de 23 años. Nadia fue atacada a balazos cuando regresaba a su casa, luego de asistir a una fiesta. Al cierre de la edición las autoridades seguían investigando si se trataba de un intento de robo o de un ataque directo. De acuerdo con una nota del Periódico AM de León, “el hecho ocurrió cerca de las 2:27 de la madrugada del domingo, cuando autoridades policiales fueron informadas de una balacera sobre el camino a la comunidad de La Ordeña (…) Agentes del Mando Único se desplazaron al lugar y al llegar encontraron un auto Focus, de la Ford, gris plata con varios impactos de bala del lado del conductor, en su interior estaba la jovencita con varios impactos por arma de fuego”.

¿Quién era Nadia? Una joven estudiante de la Ibero campus León, que pertenecía al colectivo “Mujeres de la Ibero”. Se preparaba para impartir talleres y pláticas sobre la marcha en contra de la violencia contra la mujer. Días antes, a inicios de marzo, como parte de la concientización, el colectivo había hecho una campaña donde simularon que todas las integrantes estaban desaparecidas. Nadia aparecía en un cartel que decía: “vista por última vez saliendo de la Ibero León”.

El viernes 6 de marzo a las 11:47 de la noche, Nadia publicó el siguiente mensaje en el muro de su Facebook: Mami, papi y hermanos, si algún día soy yo, quédense con la mejor imagen de mí, recuérdenme como yo a ustedes los recordaré, porque no soy un cuerpo tirado y lastimado, porque mi ser no vive en la foto que pasan los medios de comunicación creando morbo y mucho menos hagan caso a cometarios machistas que hablarán de mí en las redes sociales. Si algún día soy yo, sepan que jamás me rendí, que peleé hasta mi último aliento y en su imagen siempre estuvo presente que disfruté de mi vida, que reí y bailé hasta cansarme, que amé todo lo que hacía, que alcé mi voz y no me quedé callada, que realmente pensaba que el mundo podía cambiar, pero terminó quitándome la vida. Si algún día soy yo, por favor cuiden con el alma a mi sobrina, porque yo quise ser un ejemplo para ella y, sobre todo, enséñenle a no vivir con miedo y a luchar por su vida, PORQUE SI ALGÚN DÍA SOY YO, QUIERO SER LA ÚLTIMA, UnDíaSinNosotras #9deMarzoIberoLeón.

No puedo quitarme de la cabeza su historia. Hace algunos días en mi programa de televisión, la Dra. Leticia Bonifaz hablaba de la importancia de humanizar el horror, ponerles cara a las cifras, a las cruces en este mapa de la República Mexicana.

Por ella marcharon y por ella callaron ayer. Varios en redes sociales dijeron que exageraban, que no había que parar, que no era el tono, que no las entendían. Leer la carta de Nadia, saber que no estuvo el lunes 9 de marzo, es recordarnos que en este país se seguirá matando mujeres por el hecho de ser mujer, y esa rabia poderosa feminista –como lo escribió Alma Guillermoprieto– se convertirá en un nuevo símbolo nacional.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.