Las víctimas han ganado
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Las víctimas han ganado

12/03/2020
columnista
Javier Risco
La Nota Dura

El 27 de marzo de 2015, alguien se atrevió a hablar por primera vez. La modelo italiana Ambra Battilana Gutierrez acudió a la policía neoyorquina para denunciar al todopoderoso Mr. Weinstein; lo acusó de haberla acosada sexualmente, de tocarla de manera inapropiada en sus senos durante una reunión de negocios en su oficina en el barrio de Manhattan. De acuerdo con una nota publicada en el New York Times, al siguiente día Battilana Gutierrez visitó otra vez a Weinstein y lo grabó de manera secreta disculpándose por el hecho. Tras dos semanas de investigaciones hechas por la fiscalía de delitos sexuales del distrito de Manhattan, el fiscal Cyrus R. Vance Jr. señaló que no había la evidencia necesaria para acusar a Mr. Weinstein, de tocamientos forzados, un delito menor. La acusación no había trascendido, se había salido con la suya. Otra vez. Todo 2015, 2016 y 2017 caminó campante Mr. Weinstein, fue el productor ejecutivo de Carol, Macbeth, Regression, Burnt, The hateful eight, Lion, Wild Oats, The Founder, Amityville, y varias películas y series de televisión más. Sonreía y acechaba.

En agosto de 2017 escuchó un rumor, dejó de dormir, sintió que un escándalo se fraguaba en su contra pero que pasaría; sin embargo, le preocupó. Mr. Weinstein contrató a la firma privada de inteligencia “Black Cube” para que investigara el porqué había unos periodistas haciendo preguntas sobre él a varias actrices del medio. Empezaba a circular el rumor de que un grupo de reporteros estaba juntando el testimonio de mujeres que habían sido acosadas desde hace décadas por Mr. Weinstein. A mediados de agosto se escuchó el nombre de Annabella Sciorra, una actriz que tuvo un papel protagónico en The Sopranos, que acusaba a Weinstein de haberla violado en 1993.

No tuvo más tiempo Mr. Weinstein, no supo más de los periodistas hasta que la mañana del 5 de octubre de 2017 leyó en el New York Times la cabeza “Harvey Weinstein Paid Off Sexual Harassment Accusers for Decades” –Harvey Weinstein pagó a denunciantes de acoso sexual por décadas. El primer párrafo de aquella investigación hecha por las periodistas Jodi Kantor y Megan Twohey era demoledor: “Hace dos décadas, el productor de Hollywood Harvey Weinstein invitó a Ashley Judd al Peninsula Beverly Hills Hotel para lo que la joven actriz esperaba fuera un desayuno de negocios. No fue así, él la esperó en su habitación, donde estaba con una bata de baño y le preguntó si podía darle un masaje o podía verlo ducharse”. Con este párrafo empezó el derrumbe de uno de los hombres más poderosos de la industria de Hollywood. Fue un tsunami bautizado como #MeToo. Cinco días después, el semanario The New Yorker publicó un artículo que fue el tiro de gracia para la carrera impune de Mr. Weinstein, lo tituló “From Aggressive Overtures to Sexual Assault: Harvey Weinstein’s Accusers Tell Their Stories” –De proposiciones agresivas a abusos sexuales: Las denunciantes de Harvey Weinstein cuentan sus historias. Se hacían públicas las historias de 10 mujeres que acusaban directamente al productor de agresor sexual.

No ha sido fácil y la justicia estadounidense ha sabido leer lo que significa este juicio y su resolución. 888 días después, Weinstein ha sido sentenciado a 23 años de prisión. Nombrado alguna vez por la actriz Meryl Streep como el “Dios de la industria”, hoy es un condenado. La justicia de Estados Unidos ha dejado claro que no hay nadie encima de la ley, y no importa cuánto dinero tienes, las víctimas han ganado.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.