La corrupción variopinta
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

La corrupción variopinta

COMPARTIR

···

La corrupción variopinta

10/06/2019
Actualización 10/06/2019 - 12:31

Hace algunos meses en el programa radiofónico Así las Cosas, de W Radio, el director de Transparencia Mexicana, Eduardo Bohórquez, hablaba de la percepción de la corrupción en este país, decía que debemos olvidarnos de los actos primitivos, de esos que son evidentes: “Las personas en su vida cotidiana ya entendieron que la corrupción no es un tema de robarse dinero. No es una película como la Ley de Herodes, donde se robaron dinero del cajón; el problema es de sistema, es mucho más profundo, de redes de complicidad y de triangulación de dinero que trascienden fronteras y que manejan cantidades de dinero que ni siquiera se puede imprimir”. Bohórquez tenía razón, la corrupción se ha sofisticado a un nivel que desconocíamos, ahora es más difícil rastrearlo y los departamentos de hacienda de cada país realizan tardadas investigaciones siguiendo la ruta del dinero. Sin embargo, en México, la corrupción es variopinta, no olvida sus orígenes burdos.

Este fin de semana en el diario Reforma, el periodista Raúl Olmos, de la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, publicó dos reportajes sobre presuntos abusos del exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex) Emilio Lozoya. El primero daba cuenta de una mansión que presuntamente recibió Marielle Helene Eckes, esposa de Emilio Lozoya, de parte de un abogado y directivo de Altos Hornos de México (AHMSA). “La adquisición de la residencia a favor de la esposa de Lozoya se realizó en julio de 2013, luego de que Pemex incluyó en su cartera de inversiones una planta chatarra de AHMSA que tenía 14 años sin operar y que fue comprada en 250 millones de dólares, con un sobrecosto del 57 por ciento. Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad obtuvo copia de los documentos que demuestran que a la par de que Pemex negociaba la compra de la planta, un ejecutivo de AHMSA intervino para adquirir el inmueble en la zona de Contramar, uno de los desarrollos más exclusivos de Ixtapa. Está ubicada en el condominio 'Quinta Mar', formado por sólo tres residencias de lujo, la mayor de las cuales es la que fue adquirida a favor de la esposa de Lozoya”. Después de la publicación de reportaje, Olmos publicó otro en el que exhibe cómo el exdirector de Pemex, después de que su esposa adquiriera esta propiedad, realizó viajes de placer en un avión propiedad de la paraestatal: “Según bitácoras de viaje de 2015 analizadas por la Auditoría Superior de la Federación (ASF), Lozoya realizó vuelos a distintos puntos del país y Estados Unidos. La ASF destacó al menos tres viajes de la base de la Unidad Especial de Transporte Aéreo del Alto Mando del Ejército, ubicada en el AICM, al aeropuerto de Ixtapa-Zihuatanejo, y otros tres vuelos de regreso en ese avión oficial. Los traslados del funcionario se realizaron en el avión Citation Sovereign”.

En medio de amenazas de aranceles, de negociaciones 'exitosas', de migrantes en medio de festejos en Tijuana, de uniformes neutros en las escuelas de la Ciudad de México, no podemos perder el foco de los grandes casos de corrupción que siguen acumulados en la Fiscalía General de la República, de pronto se difuminó en la agenda nacional el nombre de Emilio Lozoya, hoy Olmos lo trae de vuelta y es deber del gobierno federal, al menos, empezar una investigación que se sume al expediente Lozoya.

Por su parte la empresa Altos Hornos de México publicó una carta respuesta ayer, señalando que “el licenciado Juan Carlos Quintana Serur no es funcionario, directivo o ejecutivo de Altos Hornos de México. El señor Quintana Serur es un abogado externo, contratado por la empresa como asesor legal, para actuar como secretario del Consejo de Administración sin formar parte del mismo, y es totalmente ajeno a la operación de la compañía. Asimismo, sin base o prueba alguna –como evidencia el propio contenido de la nota–, se señala que AHMSA habría financiado la adquisición de una vivienda en favor de la esposa del señor Emilio Lozoya Austin, lo que desmentimos en forma rotunda. Ningún hecho existe que pueda ligar a la empresa con dicha transacción”.

Insisto, es labor de la Fiscalía General, a cargo de Alejandro Gertz Manero, darle seguimiento a esta información dada a conocer por Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad. El caso Lozoya podría incluir desde la triangulación más compleja de sobornos hasta el burdo uso de un vehículo oficial para irse a una casa de descanso manchada de corrupción.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.