La cámara en el Palacio
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La cámara en el Palacio

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La cámara en el Palacio

04/09/2019

¿Soy al único que le preocupa una cámara escondida en una de las oficinas donde el Presidente tiene reuniones privadas con su gabinete e invitados especiales? ¿Por qué no es un escándalo que ayer el Ejecutivo haya presentado durante su conferencia matutina la cámara espía y haya dado minuciosos detalles de su operación?

Entiendo la transparencia de su gobierno, que no tenga nada que ocultar en ninguna conversación; también admiro la serenidad con lo que lo comunica y su desinterés al querer investigar el caso. Sin embargo, no es cosa menor que se vulnere en ese grado la seguridad del Presidente. Su lectura no puede quedarse en lo que significa que haya sido grabada alguna conversación, la investigación debería escalar a quién tiene acceso a esa oficina, cómo fue instalada, desde qué día la instalaron, qué información proporcionada no sólo por él, sino por sus invitados es de carácter privado.

¿Qué sabemos de este incidente mayor –porque creo que así lo debemos de nombrar– de seguridad?

-Que, a palabras del propio Presidente, “lo más importante es no tener nada que ocultar, hacer la vida pública cada vez más pública, aquí hablamos sin censura, sin cortapisas y así son nuestras reuniones y los actos en el gobierno”.

-Que el Ejecutivo ha decidido no darle importancia. “Tenemos la reunión diaria del Gabinete de Seguridad, hablamos sobre todos los temas, pero no hay nada secreto, no se esconde nada, por eso no le damos mucha importancia a estas acciones”.

-Que la cámara sí estaba funcionando en una de las salas de Palacio Nacional cuando fue descubierta. “Estaba donde asisten personas que hacen planteamientos de todo tipo y nosotros no aceptamos que hagan propuestas indecorosas de todo tipo, se quedaron en el almanaque”.

-Que la cámara debía ser recogida cada determinado tiempo para que lo grabado fuera descargado en un aparato externo.

-Que no saben desde cuándo se instaló.

-Que no van a iniciar ninguna investigación. “Yo estoy muy atareado, tengo mucho trabajo y quienes me ayudan, lo mismo; no vamos a distraernos, tenemos que sentar las bases para transformar el país”.

Estamos ante el segundo escándalo donde se vulnera la seguridad de un político de alto nivel en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. El primero fue el ataque con un libro-bomba contra la senadora de Morena Citlalli Hernández Mora, en su oficina de la Cámara alta. Urge que la Fiscalía General de la República informe sobre este caso que atentó contra la vida de una legisladora y que no se quede en el olvido o en una ocurrencia que normalice la violencia política.

Estamos ante lo que podría ser la primera falla monumental del primer círculo de seguridad del Presidente de la República; la necesidad de un órgano de inteligencia queda expuesta ante una cámara a la que no se le ha dado importancia. ¿Qué sigue?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.