La aplanadora
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La aplanadora

12/12/2018
Actualización 12/12/2018 - 9:36

En Morena los extremos se tocan. En los últimos días hemos sido testigos de dos voces que muestran la gama de grises que existe en un partido que se escuda en el pluralismo para anularlos, como se permite la voz de uno, se respeta la de otro, pero se les trata igual, como ajenos, como aquellos que no representan los designios de la mayoría.

Primero, el estridente senador Félix Salgado Macedonio, quien amenazó después de la suspensión de la Ley de Remuneraciones por parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación a todos los ministros a través de su cuenta de Twitter: “Si los ministros no aceptan ajustarse a la austeridad y quieren seguir viviendo como virreyes, habré de plantear al presidente Andrés Manuel López Obrador los liquide y envíe al Senado las ternas de los nuevos ministros. Ernesto Zedillo lo hizo. AMLO también puede hacerlo”. Una declaración escandalosa de un senador al que nadie toma en serio –al menos ahora–, su petición de “liquidarlos” no ha tenido eco y sólo ha recibido el apoyo de algunos usuarios de redes sociales que ignoran la crisis constitucional que llevaría esa decisión de estúpidas proporciones.

Del otro lado tenemos la voz de la diputada Tatiana Clouthier, ayer en la Comisión de Puntos Constitucionales fijó su postura frente a la creación de la Guardia Nacional como parte fundamental de la propuesta de seguridad del presidente Andrés Manuel López Obrador: “La otra parte que veo fundamental es el tema que tiene que ver con el mando, no podemos estar bajo un mando militarizado en un país democrático, esto tendría que ser o sería una contradicción propiamente, tendríamos que tener en el mando a un civil o un mando mixto como en otras partes del mundo. Sí tenemos una situación de crisis enorme, el desastre que nos han dejado los gobiernos anteriores sí muestran una crisis y así lo habló el comisionado; sin embargo, creo que no hemos estado escuchando que debemos de ir desmilitarizando, no sacar a los militares de una, ir preparando a las policías locales y estatales, lo cual es fundamental (…) y si los militares fallan la pregunta es: ¿dónde quedamos como país? ¿Quién se hará cargo de qué?” Una postura valiente, no recuerdo otra voz dentro del partido que haya salido públicamente a criticar el plan del Ejecutivo, lo más cercano ha sido la postura de Claudia Sheinbaum en la Ciudad de México, de apostar por la policía local y no permitir la presencia de militares en las calles, pero lo ha hecho de manera velada, no ha criticado la medida sólo la dejó pasar. Clouthier en cambio fija postura y desde su posición, como parte de un poder separado del Ejecutivo, señala un error que puede ser fatal para el futuro del país; y tal y como le sucedió a Salgado Macedonio, su voz encontró eco en varios usuarios de redes sociales.

Ayer tuvimos la oportunidad de hablar en el programa Así las Cosas, de W Radio, con Mario Delgado, líder de la bancada de Morena en Cámara de Diputados, sobre lo dicho por el senador Félix Salgado Macedonio de “liquidar” a los ministros de la SCJN, Delgado señaló: “Morena es así, Morena es libre, en Morena siempre habrá algunas voces que puedan estar a favor de una cosa o de otra, y no me preocupan (este tipo de voces) porque somos plurales. Yo te diría que NO hay un ánimo en Morena generalizado de hacer esto”. Y justo pienso que las palabras de Delgado a Salgado Macedonio son las mismas que le responden a Tatiana Clouthier y su postura en contra de la Guardia Nacional y la militarización del país.

Es cierto que hay voces distintas y que 'caben' todos los comentarios en esta pluralidad morenista, pero al final se anulan. Una voz irracional como la del senador guerrerense es puesta al mismo nivel de una voz crítica como la de Tatiana Clouthier, ninguna responde a los 'ánimos generalizados' del partido, los extremos se tocan, se quedan solos y ausentes. La aplanadora también funciona en casa.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.