La anécdota
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La anécdota

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La anécdota

02/10/2019
Actualización 02/10/2019 - 11:26

Un día contaremos lo que está sucediendo en Baja California como una de las peores anécdotas de nuestra clase política nacional. Diremos que fue en tiempos de López Obrador, que en una época de división la 'ley Bonilla' unió a gran parte de la clase política en su contra y que finalmente sucedió... el gobernador electo de Baja California, Jaime Bonilla Valdez, logró estar cinco años en el poder en lugar de los dos, por los que fue electo.

Hablaremos de cómo el 2 de junio de 2019 ganó la elección cuyo mandato duraría dos años, de acuerdo con lo resuelto por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

También nos reiremos al decir que el Congreso del estado, con ayuda de diputados panistas, aprobó modificar el artículo 8 transitorio de la Constitución local para ampliar el periodo de Bonilla a cinco años.

Nombraremos a los primeros que se opusieron, subrayando el nombre de Cuauhtémoc Cárdenas, líder moral de la izquierda mexicana, calificando el hecho como una traición a la democracia. También mencionaremos que el gobernador se negó a publicarla y que regresó al Congreso y que a partir de ahí se formó una nebulosa llena de despropósitos y ridiculeces.

Diremos que después de la elección, el Congreso se sacó de la manga una 'consulta ciudadana' para saber si 'el pueblo' quería un gobierno de dos o cinco años y enmarcaremos las palabras sin sentido de la diputada local morenista, Miriam Elizabeth Cano Núñez: “La pregunta es muy básica, el proyecto que tú quieres para el próximo gobierno es de cinco años o de dos años […] No queremos ponernos ni un máximo ni un mínimo de porcentaje (de votación) que sea la población que se acerque a emitir su voto, uno, dos, 20, 18 mil, 70 mil votos son importantes”. Contaremos cómo fuimos testigos de aquel 13 de octubre cuando salió a votar 'todo el pueblo' bajacaliforniano y en la mañanera de los siguientes días escucharemos al presidente decir que no hay nada por encima de la voluntad de ese 'pueblo'.

Sin duda, uno de los mejores chistes de esta anécdota será contar cuando varios periodistas preguntamos al Congreso por qué tardaban tanto en publicar la reforma constitucional local y nos contestaban desde el Congreso de BC que “estaba perdida”, que nadie la encontraba, que no sabían en qué escritorio estaba metida y que por eso nadie la había publicado –esto no es un invento, esta fue la respuesta que nos han dado todos los órganos de gobierno del estado, repito, no se publicaba la ley “porque nadie la encuentra”, con esta última anécdota la historia tiene más tintes de La risa en vacaciones que de cualquier película tragicómica sobre nuestra política nacional.

Al final contaremos que no la publicaron, sino hasta el 31 de octubre, dos días antes de que Bonilla llegara al poder, para que no se discutiera, no se impugnara, y no diera tiempo a nada, ni siquiera a que se pronunciara la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ¿qué iba a hacer la SCJN con un gobernador en funciones por cinco años después de que fue publicada la reforma al artículo 8, con un periodo distinto al que votaron los ciudadanos?

Recordaremos cómo expusieron al INE, cómo a pesar de todos y contra todos, lograron imponer una decisión antidemocrática, en fin, así será el peor chiste de lo que será un lejano 2019.

Ojalá no suceda, pero esto avanza, habrá consulta, y el precedente aterra a cualquiera.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.