La amenaza, otra vez
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La amenaza, otra vez

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La amenaza, otra vez

17/06/2019
Actualización 17/06/2019 - 11:18

¿Vale la pena detenernos otra vez en señalar los excesos del Presidente cuando los hace tres veces a la semana? ¿Caemos en un circuito sin fin donde levantamos la voz, pedimos que gobierne para todos y ni siquiera le importa? ¿Es una forma de gobernar a la cual nos tenemos que acostumbrar? Oootra vez el presidente Andrés Manuel López Obrador hizo una declaración que en voz de cualquier otro presidente hubiera causado la indignación nacional.

La historia es la siguiente: El colectivo #NoMásDerroches, conformado por diversas organizaciones (Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, Causa en Común y Coparmex), despachos de abogados y al menos un centenar de ciudadanos que son usuarios del aeropuerto, pilotos aviadores y pobladores de Texcoco y Santa Lucía, interpuso 147 juicios de amparo para detener las obras del Nuevo Aeropuerto de Santa Lucía. El 12 de junio, un Tribunal Colegiado de Circuito les dio la razón y ordenó suspender de manera provisional la construcción del aeropuerto hasta que no se cuente con todos los estudios de seguridad aérea, y obligó a conservar las obras ya realizadas en el Aeropuerto Internacional de México en Texcoco (NAIM): “se ordena que se mantengan las obras del NAIM, sin que sean destruidas, hasta que se revisen a fondo por parte del juez de Distrito, todos los elementos de prueba del expediente”, señaló el Tribunal. Previamente, el 7 de junio pasado, un juez federal ordenó la suspensión definitiva de la construcción de Santa Lucía “hasta que existan las autorizaciones necesarias que aseguren que dicho proyecto no perjudicará al medio ambiente ni atentará contra el patrimonio cultural” de la región. En total, de acuerdo con la organización #NoMásDerroches, son cuatro los amparos obtenidos hasta el momento. El colectivo en voz de Gerardo Carrasco, abogado litigante y director de Litigio Estratégico en Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, señala que es viable jurídicamente que los jueces de amparo en una sentencia definitiva ordenen, por un lado, la cancelación del Aeropuerto de Santa Lucía y la reanudación de los trabajos de Texcoco, para que éste sea terminado al 100 por ciento.

La reacción del Presidente ha sido la esperada, al menos por los que vemos una tendencia de confrontación en sus palabras en lo que van de sus seis meses de gobierno: “si eso lo lograran (la cancelación del aeropuerto de Santa Lucía), yo tendría aquí que informar por qué se detiene y quiénes son los responsables; o sea, no iban a quedar en el anonimato: A ver, este señor que tiene estos intereses presentó un amparo y este juez se lo otorgó, y nosotros consideramos que es injusto”. Así el Presidente. Detengámonos en “este señor que tiene estos intereses presentó un amparo y este juez se lo otorgó”. ¿A qué le suena? Se necesita ser muy ingenuo para no ver un amago, una amenaza a los que el Presidente otra vez llama “adversarios”.

¿Qué hay que hacer ante esta declaración? ¿Ante la amenaza del Presidente? Hasta el momento, nada, sus seguidores ven a la “tenebrosa oligarquía” detrás de estos ciudadanos que detienen el “progreso” de la 4T. Otra vez estamos en medio de una guerra de dichos que sinceramente comienzan a desgastar el debate y la acción colectiva. No se trata de ciudadanos que les parece ridículo que se construya un aeropuerto en Santa Lucía, cuando no hay absolutamente nada que sustente el proyecto; no, se trata de ciudadanos que quieren acabar con la presidencia y el México que ve López Obrador. A los que defienden Santa Lucía no les cabe en la cabeza que simplemente se les exige a las autoridades un estudio serio sobre una de las obras más importantes del sexenio, nada más. La presentación de un proyecto ejecutivo bien sustentado y estudiado, tiempos reales de construcción, un proyecto de impacto ambiental serio, lo mínimo.

En fin, López Obrador amenaza ante el triunfo de algunos contrapesos, y lo seguirá haciendo, ¿cuánto aguantarán los ciudadanos y colectivos organizados? Ojalá que cinco años más, hasta el momento son los únicos que al menos merecen unas palabras del Ejecutivo en sus mañaneras, porque la oposición política está más que derrumbada.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.