El gran pendiente
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El gran pendiente

01/07/2020
Actualización 01/07/2020 - 14:16
columnista
Javier Risco
La Nota Dura

El 25 de abril de 2019, el Secretario de Seguridad y Participación Ciudadana, Alfonso Durazo, compareció ante el Senado. Habían pasado cuatro meses y medio desde su llegada a una de las oficinas más importantes del país, al menos la que tenía el pendiente más urgente –compartido con la de la Fiscalía General de la República, de Gertz Manero–, el de recuperar la paz en este país, porque ese es el objetivo, sí el trazo de una política de seguridad que enfrente a la delincuencia, pero con el fin último de la recuperación de la paz en México. Todos entendimos, no era tiempo de resultados, pedir que de la noche a la mañana se acaben los cárteles y los homicidios es ridículo, pero 150 días en la oficina es tiempo suficiente para ver la panorámica completa, dibujar el camino de una estrategia y empezar a mover el andamiaje de la 4T en materia de seguridad. Aquel día, la declaración que se llevó la tarde fue: “Nos proponemos lograr un punto de inflexión en la tendencia de la criminalidad en los primeros seis meses de su aplicación. Un punto de inflexión en la tendencia creciente. Lograr niveles de paz y tranquilidad en los primeros tres años y aprovechar los tres años restantes del sexenio para consolidar los resultados y entregar el 2024 un país estable y en paz”.

Ha pasado año y medio, y podemos anotar que ese “punto de inflexión en la tendencia de la criminalidad” no ha llegado. La curva homicida sigue hacia arriba, de acuerdo con un reportaje publicado en Animal Político por el periodista Arturo Ángel, de junio de 2019 a mayo de 2020, durante los primeros 11 meses de funcionamiento de la Guardia Nacional (GN), la principal apuesta de este gobierno para alcanzar la paz, la cifra de víctimas de homicidio doloso ascendió a 32 mil 78 personas, 450 asesinatos más que los 11 meses previos cuando, explica Ángel, no existía en el país la Guardia Nacional desplegada.

Sin embargo, más allá de datos que sustentan el fracaso, la GN no ha logrado ni siquiera explicarse frente a la promesa de que se trataba de un grupo de seguridad 'civil'. Formada en su mayoría por elementos del Ejército, se trata de la consolidación de la estrategia de militarización, misma que ha fracasado en otros sexenios. El reportaje de Arturo Ángel también evidencia la nebulosa que rodea a este cuerpo de seguridad, sobre la capacitación de los elementos, su evaluación y el control de confianza. En pocas palabras, opera mal, con malos resultados, y a esto se le agrega opacidad. En medio, el mayor escándalo en temas del crimen organizado ha sido el famoso 'culiacanazo', operativo fallido que terminó con la orden de Andrés Manuel López Obrador de la liberación de Ovidio Guzmán, hijo del Chapo Guzmán. El reconocimiento de un fracaso que terminó desnudando la estrategia fallida y la improvisación como proyecto de gobierno.

Queda año y medio para lograr los “niveles de paz y tranquilidad” prometidos y con el aval de 30 millones de votos. Justo hoy se cumplen dos años de la victoria electoral de Andrés Manuel López Obrador, y del inicio de su transición; esa noche desde Palacio Nacional pintaba el cuadro de un México que hoy, al menos, sólo lo imaginó aquella noche: “Cambiará la estrategia fallida de combate a la inseguridad y a la violencia. Más que el uso de la fuerza, atenderemos las causas que originan la inseguridad y la violencia”. Ese ha sido y creo seguirá siendo, el gran pendiente de este gobierno, con la crisis sanitaria actual se agrega el factor económico. Nada que celebrar, este día, sin embargo, sí mucho por recordar; las promesas crecen con el paso de los meses y, al menos en materia de seguridad, sólo un golpe de timón será suficiente para evitar el desastre que está por explotar en alguna oficina de Palacio Nacional.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.