El asfalto es el límite
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El asfalto es el límite

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El asfalto es el límite

14/05/2019
columnista
Javier Risco
La Nota Dura

La Ciudad de México se puso un ancla y decidió no moverse, lo hizo desde hace décadas, pero hoy lo asume con orgullo. Las peores historias de esta ciudad radican en los cientos de miles que un buen día pasamos tres horas en el tráfico, y, en uno que se asemeja al infierno, podemos estar hasta seis horas en el transporte público o en un auto que nos cuesta más de lo que vale. Somos viejos conocidos de la inmovilidad, a veces los peatones asombrados sonríen al automovilista y avanzan presurosos por las calles, mientras los que van en cuatro ruedas se asemejan a una estatua.

En fin, nosotros no entendemos. La industria automotriz el año pasado vivió uno de sus mejores años, las ventas por las nubes y los coches “viejos” siguen rodando. Para los chilangos, la movilidad significa gasolina quemada, el eterno debate gira en torno a la siguiente frase: “pues cómo quieren que me vaya en bicicleta al trabajo, si vivo en la Nápoles y mi trabajo está en Santa Fe”, y de ahí no se mueven –justo como su auto. También hay tráfico en las conciencias y los argumentos.

Para todos aquellos que viven en Periférico, Insurgentes, Constituyentes o Churubusco más que en su casa, y no sólo pasan horas en el tráfico, sino que también están hambrientos, una empresa de comida rápida dedicada a vender hamburguesas ha decidido repartir su producto estrella hasta la ventana de tu auto… semejante robo a las ya famosas gorditas de nata que advierten a los conductores a la altura de Periférico y Reforma “preparar su cuota, 10 pesos”. Si de por sí era increíble que en una vía rápida desde hace años hubiera vendedores ambulantes vendiendo todo, ahora repartidores en motocicletas te entregarán el producto hasta la ventanilla del auto.

La empresa lo ha anunciado en todas sus redes sociales: “Lo que siempre soñaste en el tráfico: Recibir una #Whopper a tu coche. #LaTrafficWhopper #TheTrafficJamWhopper Descarga y entérate cuándo podrás volver a activar La Traffic Whopper”. Lo informó con un video donde se lee “Ciudad de México… El peor tráfico del mundo … o el mejor :)”. La campaña suena a una gran idea de un creativo en una oficina en un décimo piso, pero no, el poner a un motociclista a meterse entre los autos viola el reglamento, el detener un auto, realizar la transacción y recibir el paquete, generará tráfico, aun más del que existe. En realidad, es una publicidad que puede saciar el hambre, pero que nos condena a estar inmóviles. Sin embargo, no cabe la responsabilidad del tráfico actual en esta empresa vendedora de hamburguesas, seguramente será multada o verán que no pasará de una idea que les genere cierto ruido en redes. A los que les debería dar pena es a las autoridades de la Ciudad de México, que en materia de movilidad nos han llevado al fracaso. Por lo que anuncia el video, la Ciudad de México se convertiría en una ciudad piloto, tal vez porque es la más laxa en reglas de tránsito y porque en materia alimenticia lideramos los índices de comedores chatarra. La empresa amaga con extender la promoción a Los Ángeles, Sao Paulo y Shanghái.

No imagino la cara del titular de la Secretaría de Movilidad, Andrés Lajous, al ver el anuncio publicitario, servicio a domicilio donde el domicilio es un auto. Esta ciudad ha superado los sueños más salvajes de la Autopista del Sur, pronto vendrá el servicio de regadera en el auto, de chofer para siestas en el tráfico y de niñeras para soportar los gritos de niños inquietos, el cielo es el límite, o más bien, el asfalto. Somos un cuento mal contado de ficción que ya estamos viviendo…al menos metidos en un auto.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.