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01/10/2020
Actualización 01/10/2020 - 14:22
columnista
Javier Risco
La Nota Dura

Hace un par de años me asaltaron, nada fuera del otro mundo; iba en mi auto y, en el cruce de Monterrey y Álvaro Obregón, un tipo se acercó con una pistola y me robó el celular y la cartera; no hubo resistencia, sólo un par de gritos y el detalle de que te apunten a la cabeza con un arma. Hace cinco también me habían asaltado, y en la universidad también. México, Distrito Federal. Diría el clásico, “aquí nos tocó vivir”, y la cantaleta de amigos y familiares que siempre llega “gracias a Dios, qué bueno que no te pasó nada” y a seguir con la pesada burocracia de cancelar tarjetas, pedir prestado un celular y tramitar licencia y credencial de elector. ¿Denunciar? Las primeras dos veces me dejé llevar por mi voz interna que decía “ni que sirviera para algo”, pero la última –o la más reciente, ojalá fuera la última– sí acudí a un Ministerio Público, lo hice 10 minutos después del asalto. La primera respuesta que recibí después de una breve explicación de querer levantar una denuncia por robo fue: “¿le pasó algo?”. Para la persona en la puerta del MP no era suficiente que quería denunciar un robo, sino que esperaba que me hubiera pasado algo más grave. Cuando le dije que me había sucedido hace 10 minutos me dijo “por qué no va con el policía a ver si todavía lo agarran”. Con el susto y la adrenalina todavía desequilibrada accedí a esa petición que parecía más bien burla. Llegamos a la esquina y efectivamente fue una burla, la respuesta del policía fue: “no, ya no está y los que limpian los vidrios también se pelaron”. Hasta ahí llegó mi investigación y mi 'denuncia', no regresé al MP.

Mi asalto fue uno de decenas de miles al mes, pero demuestra lo que todos sabemos, el acto delictivo en México viene acompañado de un proceso de denuncia –y de justicia– IMPOSIBLE, la famosa cifra negra desborda siempre todos los delitos.

Bueno, señoras y señores, una organización de la sociedad civil ha hecho un esfuerzo nunca visto para luchar contra esa montaña de burocracia y procesos interminables para levantar una denuncia. La organización Impunidad Cero presentó este lunes el portal denuncia.org (suena música de aleluya). Es a través de esta página que usted, amable lector, podrá hacer su denuncia y saber a dónde acudir después de haber sido víctima de un delito. “Conoce cómo y dónde denunciar distintos tipos de delitos o, si lo prefieres, consulta paso a paso el proceso de denuncia completo, con algunos consejos y tips para evitar irregularidades”. Así define su objetivo y no, no se trata de ningún producto milagro, es una página robusta y de fácil acceso que te guía paso a paso dependiendo el delito. El camino es fácil, clic en “quiero denunciar”, después diez delitos a elegir (robo, fraude, violencia familiar, violación, homicidio/feminicidio, extorsión, lesiones, abuso sexual, violencia digital, desaparición de personas), haces la selección y de manera amable te ayuda hasta llegar al Ministerio Público que te corresponde, incluso hay un área para denunciar si encontraste algún tipo de corrupción en las autoridades que te atendieron.

Es uno de los proyectos de justicia cotidiana más ambiciosos que se han presentado en la historia de este país y vaya que hay que aplaudirlo y convertirlo en vox populi. denuncia.org, que se corra la voz lo más fuerte que se pueda.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.