¿Cómo se atreve?
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¿Cómo se atreve?

11/07/2019
Actualización 11/07/2019 - 12:35

“Me resultó inaceptable la imposición de funcionarios que no tienen conocimiento de la Hacienda Pública. Eso fue motivado por personajes influyentes del actual gobierno con un patente conflicto de interés”, esto decía el tercer párrafo de la carta de renuncia de Carlos Urzúa a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, y me han llamado la atención dos reacciones a esta denuncia del exsecretario.

Por supuesto, la primera es la del presidente Andrés Manuel López Obrador durante su conferencia de prensa matutina. “¿No tendría que investigarlo y castigar este conflicto de interés?”, le preguntó un periodista. “Es que no hay, no existe”, afirmó el mandatario. “¿Está desmintiendo a Carlos Urzúa?”, le insistió el reportero. “No, es que él tiene su derecho a expresarse, a manifestarse, pero no hay corrupción”, respondió el Ejecutivo. “¿El señalamiento no le merece una investigación interna?” volvió a preguntar el periodista. “No, porque no existe ninguna prueba, ningún hecho, hay diferencias”, a lo que López Obrador agregó que se trataba de un enfrentamiento entre Carlos Urzúa y Alfonso Romo, pero que no existían actos de corrupción.

¿Cómo queda el exsecretario de Hacienda después de estas declaraciones del Presidente? Es increíble cómo alguien que es doctor en Economía por la Universidad de Wisconsin en Estados Unidos, investigador nacional en su nivel más alto (nivel III en el SNI) desde 2004, miembro de la Academia Mexicana de Ciencias desde 2007, con ocho libros de economía, tres como autor y cinco como editor, académico con investigaciones sobre la política del gasto público, impuestos y competencia económica, hasta asuntos como la pobreza en México, el federalismo fiscal e historia económica, e incluso servidor público al ser secretario de Finanzas del Gobierno del Distrito Federal durante el periodo 2000-2003, y director fundador de la Escuela de Graduados en Administración Pública del Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México, desde 2003 hasta 2013, y profesor-investigador de El Colegio de México durante el periodo 1989-2000 y profesor visitante en una decena de universidades nacionales y extranjeras, destacando entre estas últimas las universidades de Georgetown y Princeton, NO SEPA LO QUE ES UN “CONFLICTO DE INTERÉS”, debería de darle pena. Urzúa confundió “diferencias” con Alfonso Romo con una acusación gravísima como puede ser “un patente conflicto de interés”, ¿cómo se atreve?

Voy con la segunda reacción que me llamó la atención, hablo de las declaraciones de la vicecoordinadora de los diputados de Morena, Tatiana Clouthier, quien lo calificó como “cobarde” por hacer señalamiento sin pruebas: “Me parece un acto cobarde irte así nomás y decir ‘aquí están estas cosas’, dejar la víbora chillando y darlos a la imaginación, cuando cada uno de los mexicanos tenemos una mente y queremos inventar, y más cuando queremos entrar en mecanismos que no necesariamente nos llevan a encontrar las mejores soluciones”. Entiendo el contexto y el momento en el que vivimos, la bandera con la que llegó el gobierno en funciones fue la lucha anticorrupción, el ansia de culpables ante las acusaciones es el ideal, pero antes de calificar como “cobarde” al que denuncia, ¿no debería también dedicar algunas palabras a la necesidad de una investigación formal dentro de la Secretaría de Hacienda? Al menos poner bajo la lupa el señalamiento de un secretario de Estado, ¿o de plano lo anulamos como lo hizo el Ejecutivo?

¿Por qué Carlos Urzúa quiso dañar de esa forma este movimiento que busca la transformación de este país? Hoy no sabemos el porqué, el único hecho es que su pupilo más destacado ha quedado como su sustituto. Arturo Herrera será el nuevo secretario de Hacienda y Crédito Público.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.