CDMX secuestrada
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CDMX secuestrada

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CDMX secuestrada

06/03/2019
Actualización 06/03/2019 - 12:37
columnista
Javier Risco
La Nota Dura

En 2012, Carmen tomó un taxi saliendo del Metro Juanacatlán con dirección a la colonia Cuauhtémoc, cerca de la calle Sullivan. Eran las 10 de la noche y no se había fijado en las placas del auto. No tenía. Lo notó seis horas después, cuando el chofer que le hizo la parada la liberó después de tenerla secuestrada toda la noche y obligarla a vaciar dos tarjetas de crédito, su tarjeta de nómina y quitarle hasta los zapatos. No denunció.

En 2016, Adán y Cinthia salieron de la Polar, cerca de Plaza Galería de las Estrellas, y abordaron un taxi, pasadas las 2 am. Ambos habían tomado mezcal y cerveza y no recuerdan haber visto con claridad al chofer que los llevó, pero tres minutos después de abordarlo un tipo más se subió al Tsuru blanco con rosa y amenazó con dañar a la joven si no les daban todo el dinero del que pudieran disponer rápido. Ellos los llevaron al departamento de él y además del efectivo que retiraron de las tarjetas, se llevaron dos pantallas, un horno de microondas y una consola de videojuegos. Los golpearon a ambos, pero los liberaron cinco horas después. No denunciaron.

Es 2019 y en la Ciudad de México la cifra por secuestros exprés ya suma nueve casos denunciados cada día. Nueve. 270 en promedio al mes. Casi tres mil en un año. ¿En serio no nos da terror el cálculo?

Esta semana, en el diario Reforma, la reportera Cristina Hernández publicó un texto de terror: ‘Plagian en CDMX… a todas horas’. Su nota hablaba precisamente de esta estadística: nueve víctimas de secuestro exprés cada día. Sólo entre que ella publicó eso y yo escribí esta columna, 18 personas en promedio sufrieron una escena similar a la de Adán o Carmen, de cuyos casos me enteré por amigos en común durante estos años: sí en la CDMX ya casi todos tenemos algún conocido que forma parte de la estadística delictiva.

Pero el panorama es mucho más grave: de acuerdo con la ENVIPE 2018, que genera el Inegi, el secuestro tiene una cifra negra del 94.1 por ciento. Es decir, de cada 100 que lo viven sólo seis lo denuncian. Los casos de los que sé están en ese universo.

Pero ya no son sólo los números los que nos sorprenden, sino el modus operandi y la especialización. De acuerdo con Hernández, no sólo no hay una hora en específico en que los secuestros ocurran con mayor frecuencia, lo que podría proporcionar un patrón que ayude a la procuradora a generar una estrategia de contención, sino que además, dependiendo el horario es el perfil de la víctima.

“De 6 a 9 de la mañana las víctimas son mujeres jóvenes; de las 10 a las 12 del día, personas de la tercera edad que salen a hacer los cobros de sus pensiones y trámites en de bancos. De 2 a 4 de la tarde los blancos son personas jóvenes, hombres o mujeres, que toman taxi para ir a una comida y no llevarse su coche.

“Por la tarde-noche, entre las seis y las nueve, los delincuentes optan por personas adultas que salen de sus trabajos y se dirigen a sus hogares. De 10 a 1 o 2 de la mañana son personas adultas que o salen tarde del trabajo o andan de farra y les toca la mala fortuna de un secuestro exprés”, le explicó un especialista a la reportera.

Las carpetas de investigación de la Procuraduría local ponen en la cabeza de la lista a las alcaldías de Álvaro Obregón, Azcapotzalco y Cuauhtémoc como las de mayor incidencia.

Y aunque ahora, con el portal de datos abiertos de la nueva administración capitalina, ya podemos ver los delitos que se cometen y se denuncian calle por calle de esta ciudad, en los casi 100 días de gobierno lo que nos ha faltado es oír la estrategia concreta que Claudia Sheinbaum va aplicar para regresarle a la CDMX un poco de esa tranquilidad que la desastrosa administración mancerista nos heredó. ¿Ya es hora de pasar de los anuncios en conferencias de prensa a hechos concretos, no?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.