La democracia y el ojo de Sauron
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La democracia y el ojo de Sauron

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La democracia y el ojo de Sauron

16/08/2019

En el Señor de los Anillos, de Tolkien, el ojo de Sauron ve todo lo que sucede en la Tierra Media, capaz de adaptar su forma para manipular a los espíritus comunes.

Pues hay un país que desde los ochenta inició con pruebas para llevar a cabo algo en la misma línea, como lo explicó en su momento el historiador de Harvard, Julian Gewirtz, “cuando el gobierno chino vio que la tecnología de la información se estaba convirtiendo en parte de la vida diaria, se dio cuenta de que tendría una nueva y poderosa herramienta, tanto para recopilar información, como para hacer que los chinos sean más ‘modernos’ y más gobernables”.

Los avances posteriores, como la capacidad de gestionar grandes cantidades de datos y la inteligencia artificial, han hecho realidad esa visión.

¿Cómo se gobierna un país con más de mil 400 millones de personas si no se permite el debate público, el activismo civil y la libertad electoral? ¿Cómo se reúne suficiente información para realmente tomar decisiones? Hasta donde se sabe, no existe un plan maestro que vincule la tecnología y la gobernanza más que en China y su “Sistema de Crédito Social”.

La idea del crédito social es monitorear, administrar y analizar el comportamiento de personas e instituciones. Una vez que se registra una violación en una parte del sistema, puede desencadenar respuestas en otras partes del engranaje de control. Es un concepto diseñado para apoyar tanto el desarrollo económico, como la gestión social y por ende manejo político.

Todo se basa en listas negras. En los últimos cinco años, el sistema judicial de China ha publicado los nombres de las personas que no han pagado multas o no han cumplido con sentencias. Bajo las nuevas regulaciones de crédito social, esta lista se comparte con empresas y agencias gubernamentales. Los que incumplen se vuelven parias del sistema.

Las personas en la lista se han visto bloqueadas para pedir préstamos o reservar vuelos. Recientemente Beijing lanzó una serie de listas para prohibir que firmas deshonestas reciban futuros contratos del gobierno o concesiones de tierras. Algo como los “Lords” y “Ladys“ de México, pero administrado por el gobierno.

Algunos gobiernos locales han experimentado con “puntajes” de crédito social. Todos comienzan con mil puntos. Si el ciudadano dona a una fundación o gana un premio del gobierno, abona puntos; si viola una ley de tránsito, como conducir ebrio, pierde puntos. Las personas con buenos puntajes pueden obtener descuentos en servicios o mejores condiciones en hipotecas.

Es momento de irnos preparando, porque esto es una tendencia y en menos de 10 años será un estándar, a menos que llegue Frodo a salvarnos.

Fundador y Presidente del Consejo de Metrics.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.