De los derechos de la inteligencia artificial
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De los derechos de la inteligencia artificial

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De los derechos de la inteligencia artificial

04/02/2020
Actualización 04/02/2020 - 13:22

Una discusión que dará mucho de qué hablar en este 2020, y en los años subsecuentes, es si los textos generados por la inteligencia artificial deben o no ser protegidos con leyes de derechos de autor. En principio, la Organización Internacional de Propiedad Intelectual apunta a que solo deben protegerse por la ley las creaciones de la mente humana.

Sin embargo, recientemente un tribunal de China determinó que un artículo escrito por un algoritmo de inteligencia artificial, creado por la compañía Tencent, debe recibir la misma protección a nivel de derechos de autor o 'copyright' que los textos creados por seres humanos.

La sentencia se dio a raíz de una denuncia del gigante tecnológico Tencent contra un portal informativo local que difundió un artículo escrito por su herramienta de IA, Dreamwriter, sin haber obtenido el permiso correspondiente o los créditos necesarios. Cabe destacar que el sistema Dreamwriter tiene cuatro años de existencia, y en agosto de 2018, este robot generó una nota financiera basada en los índices recientes de la bolsa de Shanghái, así como datos del comercio internacional y de transacciones económicas. Un trabajo con la misma calidad como la que se lee a diario en este periódico. Es por ello que un tribunal en Shenzhen, en la provincia de Guangdong, determinó que el estilo de expresión de la pieza informativa cumple los requisitos del resto de textos escritos por cualquiera, analizaba datos económicos relevantes e incluso hacía uso de una estructura lógica y hasta un estilo original.

Shanghai Yingxun Technology Company, la dueña de la página web donde se copió el artículo, deberá pagar a Tencent una multa de mil 500 yuanes, unos 218 dólares por la infracción de derechos y por las pérdidas económicas derivadas. A simple vista puede ser una cifra poco significativa, pero esto puede marcar un precedente serio de lo que lo que podría llamarse “la era los derechos de la inteligencia artificial”.

El debate no es menor. ¿Qué pasará con aquellas impresiones en 3D o cualquier creación de un robot que se requiera reproducir, copiar o hacer masivo? ¿Tendremos que pagarles derechos? ¿A quién, o cómo? ¿Serían deducibles de impuestos?

El llamado “robot periodista” Dreamwriter generó en septiembre de 2015 una nota de negocios de 916 palabras en sólo 60 segundos, ¡60 segundos! (Yo, en ocasiones tardo hasta tres días en elaborar este texto). Según reportaron algunos medios locales, esta innovación provocó pánico en las redacciones asiáticas, y ¿por qué no?, del resto del mundo. El artículo se tituló índice de precios al consumidor de agosto, fue escrito en chino, y obviamente, no tenía ni un solo error y fue publicado a través de servicio de mensajería instantánea de la compañía, QQ.com.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.