Peor que la enfermedad
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Peor que la enfermedad

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Peor que la enfermedad

02/04/2019
Actualización 02/04/2019 - 14:15

Las perogrulladas son eso, perogrulladas. Pero tiene sentido invocarlas cuando los despropósitos son enormes. La exigencia de que España y el Vaticano se disculpen por la Conquista es uno de esos sinsentidos.

Pero además, está vinculado con la visión de AMLO sobre la historia, que se resume en su tesis de las tres grandes transformaciones: Independencia, Reforma y Revolución. De forma tal, que el nacimiento de la República, en 1821, parece generación espontánea, ya que la Colonia ni siquiera se menciona.

Añado la conclusión de su recuento: todos los males habidos y por haber provienen del neoliberalismo que arrancó en 1982, con el gobierno de De la Madrid, y sentó sus reales hasta el advenimiento de la cuarta transformación.

Paso, pues, a enumerar las perogrulladas:

1. ¿Disculparse ante quién? ¿Ante el pueblo guerrero, venido del norte, que se impuso en el Valle de México por la violencia, practicando guerras floridas, sacrificios humanos y en menos de 200 años forjó un imperio que vivía del tributo de los pueblos sometidos?

2. Hernán Cortés desembarcó con 400 hombres y varias ventajas: caballos, arcabuces, acero y, por último, la profecía de que Quetzalcóatl regresaría por el oriente. No le bastó. Los españoles tuvieron que forjar alianzas con los pueblos sojuzgados que decidieron rebelarse contra los aztecas.

3. Durante el Virreinato se colonizaron territorios que se extendieron hasta California, Arizona, Nuevo México, Texas, por el norte, y Centroamérica, por el sur.

4. Pero la colonización fue también de conciencias, costumbres y hábitos. El resultado de ese proceso de 300 años ha sido el mestizaje y un sincretismo que se expresa en formas de culto religioso, y tiene en la Virgen de Guadalupe una de sus mayores expresiones.

5. El nacimiento de México no se puede entender sin los tres siglos en que se forjó la Nueva España. Así que si hubiera que hacer un símil habría que decir que el proceso de gestación duró 300 años, que culminaron, en 1821, con el alumbramiento y el bautismo de la República.

6. El balance de la primera mitad del siglo XIX es complejo y no es para enorgullecerse. La joven República mexicana, que primero se soñó imperio, se desgarró en guerras y luchas entre caudillos, y perdió, en un lapso de 27 años, más de la mitad del territorio heredado de la Nueva España. No fue sino hasta las leyes de Reforma que México se adentraría en un proceso de modernización que continuaría, a tropezones, bajo la paz y estabilidad del Porfiriato –poca política, mucha administración.

7. La Revolución mexicana surgió del reclamo ‘sufragio efectivo, no reelección’, pero derivó en demandas sociales –derecho de huelga, tierra y libertad–, forjando la Constitución del 17, que desde el punto de vista de los principios liberales fue un salto atrás –plasmado en el artículo 27 Constitucional.

8. Entre el nacimiento del PNR, en 1929 –pasando por su transformación en PRM, en 1938–, y su conversión en PRI, en 1946, se forjó un régimen de partido de Estado, corporativo y clientelista, que dio paz y estabilidad al país. Pero durante el priato, el presidencialismo sin contrapesos fue una realidad y la democracia, un simulacro.

9. El resquebrajamiento de ese modelo empezó en 1968, con el movimiento estudiantil, continuó con las crisis económicas bajo Echeverría y López Portillo, y se quebró definitivamente en 1982 y 1988, con la estatización de la banca y la caída del sistema, el 6 de julio de 1988.

10. Arrancó así la transición económica y política, que transformó el modelo de desarrollo y abrió el sistema político a la competencia y la alternancia. Pero esos años de transición, incluyendo los 18 años de alternancia, han derivado en la epidemia de violencia e inseguridad que hoy padecemos, aderezadas de las deficiencias del Estado de derecho y coronadas por una corrupción sin precedente.

La historia no es un continuo ascendente hacia mejores estadios. La ansiada modernidad sigue pendiente. No se ha podido consolidar el Estado de derecho ni las garantías elementales de seguridad para las personas y sus bienes. Algo se ha hecho mal. Hay que reconocerlo y no escamotear el problema. Porque así como es un disparate exigir una disculpa por el hecho fundacional de lo que llamamos México, es una locura atribuir al 'neoliberalismo y sus vicios' todos los problemas que enfrentamos hoy.

Cerrojo: un mal diagnóstico conduce a un pésimo remedio, que termina resultando peor que la enfermedad.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.